Cuando en los años 1990 el alcalde Pasqual Maragall visitaba los institutos para explicar a los jóvenes la transformación de la ciudad de Barcelona, les decía a los alumnos (ante su comprensible ansiedad por encontrar soluciones rápidas a los problemas) que tenían que ser “analíticos”, que tenían que huir de las explicaciones simplistas. Poco podía prever que pocas décadas después una ola de populismo iba a hacer más urgente todavía que la juventud (y la opinión pública en general) escuchase ese mensaje.
La presencia de populistas en los gobiernos nacionales llegó a un máximo en el 2018, con Trump, los líderes del Brexit, Modi, Bolsonaro, Orbán, Erdogan y la coalición populista italiana. Pese a las elecciones en Estados Unidos y la caída de la coalición italiana, desde el siglo pasado hasta hoy, el populismo se ha demostrado una estrategia bastante exitosa para llegar al gobierno y permanecer en él, pero a un elevado coste para las sociedades democráticas. Continuar leyendo «¡Lo que nos cuesta la incompetencia!»
Un pertinaz antropocentrismo domina nuestra cultura
14 de marzo del 2021. 10:00
El antropocentrismo sigue dominando el conocimiento humano, casi 500 años después de que el matemático y astrónomo Nicolás Copérnico estableciera que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol, poniendo fin así al geocentrismo dominante desde las primeras civilizaciones de nuestra especie.
La idea de que el heliocentrismo era la forma natural de la dinámica de nuestro sistema solar tardó tiempo en implementarse en la cultura humana, hasta que en la década de 1920 otro astrónomo relevante, Edwin Hubble, demostró fehacientemente que el Sol formaba parte de un complejo aún mucho mayor, nuestra galaxia, y que la Vía Láctea era tan solo una entre miles de millones de galaxias en el universo conocido. Continuar leyendo «¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!»
“La pandemia ha sido una guerra y la posguerra también será terrible”
Siete consejeros de Sanidad comparten su impotencia inicial, experiencias y temores un año después
Un avión con material sanitario que la Generalitat Valenciana compró a China, en abril de 2020, en el aeropuerto de Manises (Valencia).Juan Carlos Cárdenas / EFE
Trabajan en Gobiernos de distintos colores políticos. Muchos de ellos son médicos de formación y todos han compartido la angustia de recibir cifras mareantes de fallecidos sin saber hasta dónde iban a llegar. Probablemente eso explique el tono en el que se expresan, tan diferente al de la bronca permanente del Congreso de los Diputados. Este es el relato de la pandemia de siete consejeros de Sanidad autonómicos un año después. Continuar leyendo «La Post-Pandemia será peor que una post-guerra?»
Una disrupción es una interrupción o rompimiento con la manera tradicional de ejecutar algo. La palabra viene del inglés disruption, que a su vez deriva del latín disruptio, que significa fractura.
La disrupción del significado
En un mundo en permanente conversación, la transformación digital ha dejado de ser una mera sucesión de dispositivos para transformarse en un catalizador de nuevos significados y valores para personas, empresas e instituciones.
El término disrupción ha adquirido un protagonismo sustantivo para describir muchas de las transformaciones que el mundo está experimentando. La crisis económica de 2008, el auge de los populismos, la polarización, el desarrollo exponencial de las redes sociales, el uso masivo de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial o la revolución del 5G han supuesto un panorama mundial de disrupción. Hasta que llegó la COVID-19 y, de un día para otro, disrumpió con todo lo anterior. Continuar leyendo «Disruptio»
Inteligencia artificial y ‘seudonimato’: el Gobierno presenta la primera versión de la Carta de Derechos Digitales
La Secretaría de Estado abre el documento a consulta pública para que los ciudadanos puedan realizar aportaciones que se tendrán en cuenta en la redacción final del texto
Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.Getty Images
El Gobierno ha expuesto este martes una primera versión de la Carta de Derechos Digitales, un documento que recoge una lista de derechos relacionados con la vida en el entorno digital. “El objetivo es trasladar los derechos que ya tenemos en el mundo analógico al mundo digital y poder añadir algunos nuevos, como los relacionados con el impacto de la inteligencia artificial y de las neurotecnologías”, ha explicado Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, quien ha presentado el documento este mediodía.
El pasado 15 de junio se inició el proceso participativo de elaboración del texto a través de un grupo de expertos en materia de derechos digitales y con una trayectoria contrastada en el ámbito de los derechos en Internet. El texto se ha abierto a consulta pública este martes para que los ciudadanos puedan realizar aportaciones, que se tendrán en cuenta para la redacción final del texto, prevista para el próximo 4 de diciembre. La Carta de Derechos Digitales se convertirá así en la primera a nivel nacional cuyos contenidos se definen a través de un procedimiento de este tipo. Continuar leyendo «Y de nuestros Derechos Digitales ¿que hay?»
“La era de la Ilustración”, dice Peter Sloterdijk (El imperativo estético), “es la de la luz penetrante”, un proceso optimista de iluminación en el que “la razón moderna se esfuerza por llevar a la luz las relaciones sociales y naturales”. Luego se produjo “un viraje hacia el pesimismo histórico”: el “posmodernismo”. Desde hace un tiempo abundan los autores cansados frente a la posmodernidad y no pocos vuelven a mirar hacia la Ilustración francesa y sus herederos. Ahí están Sloterdijk o Markus Gabriel, quien, en su último texto traducido al castellano, reivindica ser “neoexistencialista”. Gabriel se reclama de una tradición que forman “Kant, Hegel, Nietzsche, Kierkegaard, Heidegger y Sartre”. En su último libro, centrado en la mente, defiende que ésta no es algo único: “Los fenómenos que se suele agrupar bajo esta etiqueta se sitúan en un espectro que va de lo claramente físico a lo inexistente”. Ocurre lo mismo que con la realidad: “Muchas cosas son reales, pero esto no implica que haya una única cosa, la realidad, de la cual todas las cosas reales forman parte”. Continuar leyendo «La Ilustración es una sombra de lo que fue, no estamos para Filosofías»
Economista – Catedrático de Economía en la Universidad de Barcelona (UB). Ha presidido y formado parte de comisiones de expertos para asesorar gobiernos y parlamentos en política pública.
Ha presidido el Círculo de Economía (2013-2017) y actualmente preside la Fundación Círculo de Economía. Ha publicado El final del desconcierto. Un nuevo contrato social para que España funcione (2017) y La nueva piel del capitalismo, con Xosé Carlos Arias (2016).
¿Es el capitalismo compatible con la democracia y la prosperidad? El aumento de las desigualdades en los inicios del siglo xxi ha tenido consecuencias preocupantes en las democracias liberales, que están sufriendo el retorno del populismo autoritario. Es necesario un nuevo contrato social que democratice la prosperidad y haga posible un capitalismo inclusivo.
El gran desengaño
La economía de mercado ha dejado de funcionar en beneficio de todos. La prosperidad que crea el capitalismo no es inclusiva, solo beneficia a unos pocos; unos pocos que cada vez son menos. Los datos son abrumadores. Los trabajos, entre muchos otros, de Anthony Atkinson, Branco Milanovic o Thomas Piketty son imposibles de cuestionar y menos aún de rebatir. Aunque la pobreza global ha disminuido en los últimos veinte años, la desigualdad global y, particularmente, la desigualdad dentro de los países, van en aumento. Tanto en los países desarrollados como en los emergentes, como es el caso de China. El resultado es el empobrecimiento de los más pobres y la jibarización de las clases medias en los países desarrollados.
Cuando hay estornudos, se repliegan velas. La aparición de la epidemia del coronavirus puede acelerar un fenómeno que ha empezado desde hace algunos años: la repatriación de los activos.
Mantener los centros productivos esparcidos por el mundo o demasiado lejos de la sede central puede ser fuente de inestabilidad y, en todo caso, ya no sale a cuenta como antes.
Aburridos y apenados como estamos por la bronca política, estos días sin embargo ha surgido un debate cultural que habrá hecho pensar a más de uno. Un debate que por desgracia puede que no vaya muy lejos, pero que a mí me ha dado esperanza. Errata Naturae, una de las editoriales independientes más interesantes de este país, ha publicado un texto, ‘Jinetes en la tormenta, animales en la cuneta’, que es mucho más que una declaración de intenciones. Es más bien una manera de estar en el mundo. En contra de la lógica del mercado pero a favor de la lógica de la razón y de la naturaleza, han decidido que durante unos meses no van a editar ningún título, que van a pararse.
“La tormenta acaba de desencadenarse, la última mutación del sistema capitalista apenas ha dado pistas de su nueva identidad, su nueva máscara, y, sin embargo, la gran mayoría de nuestro sector se apresta, parece incluso que con cierta ansia, a reanudar cuanto antes la actividad. Para finales de mayo, si no antes, se espera que las distribuidoras retomen los servicios de novedad y se publiquen nuevos libros. Aún en descomposición, la fuerza terminal del sistema resulta desconcertante…”, leemos en este manifiesto valiente y rebelde. Continuar leyendo «¿Los Libros Sirven para Pararse a Pensar? ¿Libros Qué son? ¿Pensar Qué és?»
La desigualdad, exacerbeda en las últimas décadas, es el tema del libro de Thomas Piketty. Samuel Sánchez
Para entender con todas sus consecuencias El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty, hay que aceptar en primer lugar que es algo más que un estudio económico-histórico sobre la desigualdad en el capitalismo realmente existente, por contraposición al capitalismo de laboratorio que se estudia en los asépticos textos de sus apologetas menos dotados. Pero aunque sólo fuera eso, es decir, un análisis de una de las semillas de la desigualdad económica, la aportación de Thomas Piketty ya sería notable. Porque quien esté preocupado por el pensamiento económico percibe que los economistas se ocupan mucho de las supuestas recetas para curar disfunciones sistémicas (paro, inflación, deflación, estancamiento, recesiones), pero se aproximan con más renuencia al problema crucial de la desigualdad, que es, como diría un comunicólogo hipster, «transversal» a todos los mencionados. Como en tantas otras ocasiones, la percepción puede no ser veraz; existen libros sobresalientes sobre la desigualdad (por ejemplo, Sobre la desigualdad económica, de Amartya Sen), pero o bien son formulaciones teóricas, o bien no han conseguido, por razones variadas, calar en una base amplia de lectores u opinantes. El capital en el siglo XXI, en cambio, se presenta como un libro construido para suscitar debate (ya lo ha hecho) en un amplio espectro de lectores. Ofrece una tesis aceptable sobre la desigualdad, fundada en abundante arsenal empírico, y, por tanto, es una oportunidad para instalar el problema en el debate político. Continuar leyendo «El pasado nos marca el futuro… ¿inexorablemente?»