Trabajadores en la cadena de montaje del modelo Mercedes-Benz S-class, en la factoría Daimler Powertrain, en la localidad alemana de Bad Cannstatt, cerca de Stuttgart. REUTERS/Andreas Gebert
¿Qué nos ha enseñado esta crisis? En primer lugar, que los seres humanos en el trabajo no pueden ser reducidos a meros «recursos». El personal médico y farmacéutico, el personal de enfermería, de reparto, de caja… todas esas personas que nos han permitido sobrevivir durante este periodo de confinamiento son la viva muestra de ello. Esta pandemia ha revelado también cómo el trabajo en sí tampoco puede reducirse a mera «mercancía». Los servicios de salud, atención y cuidados a colectivos vulnerables son actividades que deberíamos proteger de las leyes del mercado. De no hacerlo, correríamos el riesgo de acentuar aún más las desigualdades, sacrificando a las personas más débiles y necesitadas. ¿Qué hacer para evitar semejante escenario? Hay que permitir a los y las trabajadoras participar en las decisiones, es decir, hay que democratizar la empresa. Y hay también que desmercantilizar el trabajo, es decir, asegurar que la colectividad garantice un empleo útil a todas y todos. En este momento crucial, en el que nos enfrentamos al mismo tiempo a un riesgo de pandemia y a uno de colapso climático, estas dos transformaciones estratégicas nos permitirían no solo garantizar la dignidad de cada persona, sino también actuar colectivamente para descontaminar y salvar el planeta. Continuar leyendo «Manifiesto del Trabajo, Democratizar, Desmercantilizar y Descontaminar»
La pandemia corta en seco la remontada de la legendaria ciudad, icono de la gloria y la decadencia industrial americana, cuna de gigantes como General Motors pero con un 33% de su población pobre. La mayor crisis desde la Gran Depresión se ensaña con Michigan.
Jackie Victor contó a su padre en 1997 que iba a abrir un negocio y aquel abogado de Michigan se carcajeó. Después de tantos años de activismo, de pancarta y asamblea, su hija abrazaba la fe del converso: “Al final te has hecho capitalista”, le dijo. “Es que yo –explica Jackie– era una persona muy politizada, radical, y le respondí que no, que en lo que me iba a convertir era en una emprendedora socialista”. Detroit, una ciudad torturada por mil crisis, icono de la gloria y de la decadencia industrial americana, la cuna del fordismo y de Aretha Franklin, emprendía un largo camino de resurrección y el suyo iba a ser uno de esos proyectos que le insuflaba vida.
Un café de 180 metros cuadrados y cuatro empleados se convirtió, con los años, en una cadena de cuatro restaurantes. Aquel primer horno que compró, en una empresa proveedora de pan para un centenar de cafeterías y tiendas de alimentación de todo el Estado. Un día, llegó el récord de facturación: cinco millones de dólares, uno encima del otro, cinco millones.
La mañana del pasado 16 de marzo, Avalon International Breads, el pequeño imperio fundado por Jackie Victor, tenía 135 trabajadores. Al día siguiente, apenas quedaba una decena. A la semana, uno. Esta maldita primavera, la emprendedora social-capitalista se acuerda de la conversación con su padre, del camino recorrido. “Pero no siento que yo he echado el cerrojo, o que yo he despedido a alguien, siento que lo ha hecho esta pandemia. Fue muy rápido, en cuanto llegó la orden del cierre de la restauración, todos los pedidos desaparecieron. Nosotros tuvimos que cerrar tres de los cuatro restaurantes de golpe, y en el que quedó abierto con servicio para llevar apenas teníamos un 10% del trabajo habitual. La situación se volvió además muy insegura. Dos miembros del equipo directivo se habían contagiado, otro tenía fiebre… Nos sentamos los socios y dijimos ‘se acabó’, al menos por ahora”, explica Jackie. Continuar leyendo «El Pesimismo de la Inteligencia y el Optimismo de la Voluntad… y ¡lo podemos Aprender!»
Las calles desiertas se volverán a llenar y saldremos de nuestras madrigueras iluminados por la luz de las pantallas parpadeando con alivio. Pero el mundo será diferente de como lo imaginábamos en lo que pensábamos que eran tiempos normales. Esto no es una ruptura temporal de un equilibrio que, de lo contrario, sería estable. La crisis por la que estamos pasando es un punto de inflexión en la historia.
La era del apogeo de la globalización ha llegado a su fin. Un sistema económico basado en la producción a escala mundial y en largas cadenas de abastecimiento se está transformando en otro menos interconectado, y un modo de vida impulsado por la movilidad incesante tiembla y se detiene. Nuestra vida va a estar más limitada físicamente y a ser más virtual que antes. Está naciendo un mundo más fragmentado, que, en cierto modo, puede ser más resiliente.
El otrora formidable Estado británico se está reinventando rápidamente y a una escala nunca vista. El Gobierno, actuando con poderes de emergencia autorizados por el Parlamento, ha tirado por la borda la ortodoxia económica. El Servicio Nacional de Salud, maltratado por años de estúpida austeridad —al igual que las Fuerzas Armadas, la policía, las prisiones, los bomberos, los cuidadores y los limpiadores—, está contra las cuerdas, pero, gracias a la noble dedicación de sus trabajadores, se mantendrá a raya el virus. Nuestro sistema político sobrevivirá intacto. No habrá muchos países tan afortunados. Los Gobiernos de todo el mundo se debaten en el estrecho callejón entre suprimir el virus y aplastar la economía. Muchos tropezarán y caerán. Continuar leyendo «¿Un Mundo Nuevo? no lo creo, la memoria es muy frágil y olvida rápidamente.»
Busco inútilmente en mi biblioteca uno de los tomos de ejemplares del «Nuevo mundo» que heredé de mi abuelo Ángel. Creía recordar que, más o menos en alguna revista de 1914, había una página entera dedicada a una epidemia de tifus que hubo entonces (encuentro otro reportaje de tifus de 1909), con fotografías de los médicos muertos, todos muy serios con sus barbas o los bigotes que estaban de moda en aquella época. Quizá la ví por primera vez antes de estudiar medicina y estoy seguro que, ni en ese momento ni después, pensé que en mi vida profesional me iba a enfrentar a una epidemia donde el riesgo fuera, ni de lejos, similar al de esos viejos colegas que, en aquella época, no tenían tratamiento ni medios diagnósticos para enfrentarse a aquella enfermedad.
«Socialismo para los ricos, capitalismo duro para el resto en EEUU»
El programa de ayuda a las pymes de Estados Unidos acaba beneficiando a grandes corporaciones y bancos en su primer reparto de fondos
En Florida, 650.000 trabajadores han solicitado recibir el subsidio de desempleo, pero sólo lo han recibido hasta ahora 33.000 por la falta de medios para su gestión
Una bandera de EEUU en una refinería de Wilmington, California. Etienne Laurent / EFE/EPA
El hundimiento económico provocado por la pandemia del coronavirus ha provocado algunas reacciones inesperadas. La del multimillonario norteamericano Leo Cooperman es una de ellas. «Creo que todo por lo que vamos a pasar tendrá unas consecuencias muy claras a largo plazo. La número uno: el capitalismo tal y como lo conocemos cambiará probablemente para siempre», dijo el máximo responsable de un fondo de inversiones que trabaja exclusivamente para personas y compañías muy ricas. El patrimonio personal de Cooperman supera los 3.000 millones de dólares.
Cooperman ve claro que el efecto inmediato de la crisis pasará por un aumento de las regulaciones ordenadas por el Estado y por el incremento de impuestos. «Cuando se reclama al Gobierno que te proteja cuando las cosas van muy mal, tienen todo el derecho a regularte si las cosas van bien», explicó al referirse a las ayudas que sólo en EEUU terminarán alcanzando billones de dólares. Continuar leyendo «Socialismo para los ricos, capitalismo duro para el resto de EEUU??? sólo para EEUU?»
Una década larga después de que los políticos avanzasen la idea, son los economistas, filósofos y sociólogos los que pretenden suprimir los excesos y abusos del mercado para que éste sobreviva
Así han revertido los extranjeros la caída de la población en 550 pueblos y ciudades
El 18% de las localidades que han ganado vecinos en los últimos 20 años lo han hecho gracias a la población foránea. Ocurre en pequeños ayuntamientos, pero también en Barcelona, Valencia o Gijón
Madrid / Fuente del Olmo de Fuentidueña / Torrente de Cinca Autores:
Solo tres de cada diez municipios españoles tienen hoy más vecinos que hace veinte años. De este reducido grupo (unos 3.000), uno de cada cinco (549) habría perdido vecinos si no hubiese sido por la población extranjera.
La presencia de extranjeros en España ha variado al mismo ritmo que lo ha hecho el ciclo económico, la crisis ha marcado el mapa demográfico. Según los datos del padrón que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), solo en 772 localidades (9%) toda la población empadronada es de nacionalidad española. En el 2000, en el 30% de los municipios de España no vivía ningún extranjero. En trece ciudades de más de 100.000 habitantes, la población ha aumentado solo gracias a los extranjeros: Barcelona habría perdido 133.812 habitantes desde 2000, pero ha crecido en 140.496 gracias a los 320.382 extranjeros que la habitan actualmente. De la misma forma, Valencia habría perdido 34.782 habitantes, pero tiene hoy 55.274 vecinos más gracias a los 90.056 extranjeros que no residían allí hace veinte años. Continuar leyendo «Hay una solución para la España vacía: La Inmigración»
En un artículo —ciertamente apocalíptico—, publicado en 2016 en The Washington Post, Anne Applebaum se preguntaba: ¿Nos encontramos ante el final de Occidente tal y como lo conocíamos? “Estamos a tres votaciones para que esto se produzca”, advertía la autora. Se refería al Brexit, a la victoria de Donald Trump y a las presidenciales francesas de 2017 en las que pudo triunfar Marine Le Pen. Hoy, la líder del antiguo Front National —el actual partido/movimiento de Rassemblement National— está más cerca del poder, y ese espacio del planeta que geográfica y emocionalmente conocemos como Occidente, ha experimentado un cambio sustancial tras esas tres votaciones. Continuar leyendo «Las Fake News están condicionando nuestras democracias»