Wolfgang Schäuble lo ha sido casi todo en la política alemana y también en la europea, donde ha encarnado el papel de guardián de la ortodoxia financiera. Desde hace un año, preside el Bundestag alemán, agitado por el populismo de derechas y por una fragmentación política que ha desatado una crisis que no amaina. Schäuble es consciente de que Alemania ha dejado de ser un referente de estabilidad política para toda Europa.
El rector de la mejor universidad de Asia: “Mucha gente de 40 a 55 perderá su trabajo”
El principal responsable de la Universidad Nacional de Singapur nos recibe para desvelar los secretos del éxito del centro y apuntar hacia dónde se dirige la educación superior
El rector, durante su paso por Madrid. (Foto: Universidad de Navarra)
Cada vez que se publican los ‘rankings’ de las mejores universidades del mundo, solemos desviar nuestra mirada hacia el oeste, al MIT, a Stanford o a Harvard. Pero también cada vez más al este, donde distintas universidades están creando una nueva manera de enfrentarse a la educación universitaria. Entre ellas, destaca la Universidad Nacional de Singapur (NUS), la más antigua del país (abrió sus puertas en 1905) y la primera asiática en el listado ‘THE’ de las mejores universidades, 22ª en el global. La clave ha sido renovarse o morir, como explica a El Confidencial su rector, Tan Eng Chye, que ha visitado Madrid para participar en la tercera edición del congreso BUR (Building Universities Reputation), acto central de la inauguración del nuevo campus de la Universidad de Navarra en Madrid. Continuar leyendo «Tan Eng Chye Rector Universidad de Singapur dixit: “Mucha gente de 40 a 55 perderá su trabajo”»
Imagen de un secuenciador de ADN. U.S. GOVERNMENT WORKS
Los humanos compartimos cerca del 60 por ciento del ADN de un plátano, el 80 por ciento del de un ratón, y el 96 por ciento del de un chimpancé. Unos pocos y simples cambios en las letras y tu AGCT podría haber sido el de tu vecino o el de una banana. Continuar leyendo «Combinamos cuatro cosas o la humildad de ADN»
Las promesas de la biotecnología, la neurociencia o la inteligencia artificial requieren inculcar hábitos morales a los responsables de cada avance para asegurar un futuro más justo e inclusivo
Madrid
La búsqueda constante de una sociedad en la que los algoritmos cada vez pesan más o en el que existan seres humanos mejorados plantea reflexiones morales que en muchas ocasiones llegan con retraso. Resulta fundamental tener claros los límites antes de que la ciencia haga posible ciertos avances
Elena Postigo, profesora de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, advierte de estos peligros: “Los avances en biotecnología y neurociencia nos acercan cada vez más a esa idea de transhumanos con capacidades aumentadas, pero los planes de estudio no enseñan hábitos morales para que los científicos desarrollen una conciencia crítica sobre sus quehaceres”. La profesora intervino recientemente en un debate sobre tecnoética organizado por la Fundación Telefónica. Continuar leyendo «El diseño de la manipulación del pensamiento de la sociedad»
El futuro se ha acabado: si crees que tienes casa o trabajo, te equivocas
Nadie sabe dónde estará mañana, si cambiará de empleo o tendrá que mudarse. Esto ha generado una sociedad en la que el largo plazo ha desaparecido y el pasado no tiene valor
De unos meses a esta parte, me he convertido en un inopinado experto en despedidas. Amigos que se mudan, compañeros que se marchan (o los marchan), siempre hay motivos para montar un funeral a la irlandesa y brindar por la fugacidad de las cosas y rezar por que la ruleta del destino gire a nuestro favor. Me recuerda a 2008, cuando muchos hacían la maleta para probar suerte donde fuese, así que estoy curtido. Saber que no voy a volver a pisar un apartamento en el que he pasado noches inolvidables o que no voy a volver a trabajar con alguien a quien aprecio me resulta casi indiferente. Es un signo de madurez, me gusta pensar, más que de protección ante el vértigo que da la rapidez con la que cambian las cosas. Continuar leyendo «La insoportable levedad del ser o no ser»
Al menos cuatro grandes transformaciones desarrolladas en las últimas décadas han alterado profundamente el contrato social que rubricaron implícitamente las fuerzas de la izquierda (socialdemócratas) y de la derecha (democristianos) tras la II Guerra Mundial, que formalizó las reglas del juego para la convivencia pacífica durante más de medio siglo. Se trata de la revolución tecnológica, que ha hecho circular al mundo de lo analógico a lo digital; la revolución demográfica, que convirtió a Europa, cuna de ese contrato social, en un espacio compartido de gente envejecida después de haber sido un continente joven; la globalización, que ha llegado a ser el marco de referencia de nuestra época desplazando al Estado-nación; y la revolución conservadora, hegemónica desde la década de los años ochenta del siglo pasado y que ha predicado las virtudes del individualismo y de que cada palo aguante su vela, olvidando los principios mínimos de solidaridad social. El conjunto de estas revoluciones —la tecnológica, la demográfica, la globalizadora y la política— ha dado lugar a una especie de refundación de lo que el gran pensador vienés Karl Polanyi denominó a mitad de los años cuarenta “la gran transformación”. Continuar leyendo «¿El Contrato Social está roto?»
Un nuevo eje autoritario requiere un frente progresista internacional
Bernie Sanders hace un llamamiento global a la reacción contra la regresión en muchos países hacia una nueva derecha nacionalista
Debemos examinar honestamente cómo ese orden ha fracasado en cumplir muchas de sus promesas y cómo los autoritarios han explotado hábilmente esos fracasos
Muchas familias son tanto o más antiguas que las ciudades -léase callejeros- en las que moran. La suerte compartida entre ambas suele ser tan cambiante como caprichosa. De la misma manera que hay familias que deben su fortuna a negocios no siempre confesables adquiridas en las colonias de ultramar o de algún industrial local tan piadoso con implacable, no son pocas las poblaciones cuyo aspecto y carácter serían inexplicables sin el influjo de capitales de sus hijos predilectos, es decir, de los que volvieron a casa forrados o que se enriquecieron a base de convertir a sus paisanos en esclavos industriales. Continuar leyendo «La ciudades se pueden deprimir, hasta con un mandato… y los mismo en una comunidad autónoma»
Estamos en invierno… y todavía no han caído todas las hojas!. Supongo que la Naturaleza tiene su ciclo inexorable, especialmente la naturaleza humana, y al final … todo, todo y sin excepción, tiene su ciclo cansino… nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte… ¡ para que puedan volver a nacer las hojas!
(c) Paris, J.Rodriguez
París, incluso con su Revolución Francesa que cambió el concepto político y su mundo, parece pequeña con la perspectiva de los cambios tecnológicos… ¿será de verdad así París?. Sí, París es así con la perspectiva de Photoshop (c), y según me han dicho, hay tantas realidades como perspectivas fotográficas tomadas, al menos así parece con las nuevas teorías físicas.
Me pregunto si a los políticos, al mundo financiero y los mercados, les sucede algo parecido, supongo que cada unos de ellos tiene su cámara fotográfica, su cuarto de revelado… los más modernos el software de tratamiento de imagen, y ¡venga! ¡a construirse su realidad!.
El problema sigue siendo el mismo… el ser humano no ha cambiado en los últimos miles de años, nos falta evolucionar… pero ¿ hacia donde ?. Podemos y debemos empezar a cambiar… por lo más simple: ¡por ser humanos!.
Los ricos son cada vez más ricos y la élite de izquierda no va a hacer nada: Piketty vuelve
El nuevo trabajo del economista francés es un documento en desarrollo en el que muestra cómo la política durante los últimos años se ha convertido en una mera guerra de élites
El economista, durante una rueda de prensa celebrada en marzo de 2017. (Reuters/Christian Hartmann)
Hace algo menos de un lustro, el economista francés Thomas Piketty irrumpió en el panorama académico global con una tesis particularmente atractiva en plena crisis económica: la tasa de retorno sobre el capital supera el crecimiento económico, es decir, los propietarios del capital se enriquecen con más velocidad que el resto de la población, lo que ha provocado que la desigualdad vuelva a niveles del siglo XIX. Su último trabajo, aún en desarrollo, amplía dicha hipótesis para intentar explicar el auge del populismo a partir de una gran incógnita: por qué el aumento de la desigualdad económica no ha dado a luz partidos políticos que promuevan medidas de redistribución.