Imagen de un secuenciador de ADN. U.S. GOVERNMENT WORKS
Los humanos compartimos cerca del 60 por ciento del ADN de un plátano, el 80 por ciento del de un ratón, y el 96 por ciento del de un chimpancé. Unos pocos y simples cambios en las letras y tu AGCT podría haber sido el de tu vecino o el de una banana. Continuar leyendo «Combinamos cuatro cosas o la humildad de ADN»
Las promesas de la biotecnología, la neurociencia o la inteligencia artificial requieren inculcar hábitos morales a los responsables de cada avance para asegurar un futuro más justo e inclusivo
Madrid
La búsqueda constante de una sociedad en la que los algoritmos cada vez pesan más o en el que existan seres humanos mejorados plantea reflexiones morales que en muchas ocasiones llegan con retraso. Resulta fundamental tener claros los límites antes de que la ciencia haga posible ciertos avances
Elena Postigo, profesora de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, advierte de estos peligros: “Los avances en biotecnología y neurociencia nos acercan cada vez más a esa idea de transhumanos con capacidades aumentadas, pero los planes de estudio no enseñan hábitos morales para que los científicos desarrollen una conciencia crítica sobre sus quehaceres”. La profesora intervino recientemente en un debate sobre tecnoética organizado por la Fundación Telefónica. Continuar leyendo «El diseño de la manipulación del pensamiento de la sociedad»
Al menos cuatro grandes transformaciones desarrolladas en las últimas décadas han alterado profundamente el contrato social que rubricaron implícitamente las fuerzas de la izquierda (socialdemócratas) y de la derecha (democristianos) tras la II Guerra Mundial, que formalizó las reglas del juego para la convivencia pacífica durante más de medio siglo. Se trata de la revolución tecnológica, que ha hecho circular al mundo de lo analógico a lo digital; la revolución demográfica, que convirtió a Europa, cuna de ese contrato social, en un espacio compartido de gente envejecida después de haber sido un continente joven; la globalización, que ha llegado a ser el marco de referencia de nuestra época desplazando al Estado-nación; y la revolución conservadora, hegemónica desde la década de los años ochenta del siglo pasado y que ha predicado las virtudes del individualismo y de que cada palo aguante su vela, olvidando los principios mínimos de solidaridad social. El conjunto de estas revoluciones —la tecnológica, la demográfica, la globalizadora y la política— ha dado lugar a una especie de refundación de lo que el gran pensador vienés Karl Polanyi denominó a mitad de los años cuarenta “la gran transformación”. Continuar leyendo «¿El Contrato Social está roto?»
Estudiantes en la escuela de formación profesional de Seat en Barcelona. ELENA RAMÓNEXPANSIÓN
Pese a que hay casi 3,8 millones de parados, más de un 56% de las empresas asegura tener problemas para cubrir sus vacantes, según un estudio elaborado por Infoempleo y Adecco. Y, ¿cómo es esto posible? Sin duda, el desajuste entre la formación que ofrece el sistema educativo y las necesidades empresariales tiene mucho que ver en las dificultades que encuentran las compañías para encontrar perfiles adecuados, especialmente para algunos puestos más especializados. Continuar leyendo «La formación tiene que evolucionar»
Cómo se normalizó la precariedad (y qué hizo España al respecto)
Un nuevo estudio analiza la paradoja implícita en algunas de las políticas sociales que han intentado combatir el auge del trabajo mal pagado, y que pueden empeorar la situación
El empleo no es lo que era. Los cambios tecnológicos, la globalización y la aparición de nuevas formas de relación laboral han dado lugar a una nueva precariedad que, poco a poco, amenaza con convertirse en una nueva norma. Como tal, requiere una respuesta por parte de las autoridades, que han seguido la máxima de “si no puedes contra el enemigo, únete a él”. Como recuerda una investigación publicada en el último número de ‘Work, Employment and Society’, la forma en que los países europeos están adaptándose a esta nueva situación está dando lugar a “contradicciones y tensiones”. Si antes la precariedad (sueldos bajos, contratos temporales, empleos a tiempo parcial) era una situación excepcional que había que erradicar, ahora pasan a convertirse en una realidad para millones de trabajadores.Continuar leyendo «¿De verdad somos una sociedad precaria económica y laboralmente?»
Malmö es un enclave multicultural que cuenta en la actualidad con 262.397 habitantes, procedentes de diferentes nacionalidades -el porcentaje de extranjeros alcanza el 24%-. La mayoría de ellos ha nacido en otros países europeos, aunque el número de iraníes, iraquíes y afganos es significativo. El 36% de las personas de origen extranjero no posee la ciudadanía sueca.
El fin de los repartidores, o cómo Amazon va a apuñalar a las grandes ‘paqueteras’
La decisión del gigante del comercio electrónico de repartir sus propios paquetes amenaza con poner patas arriba el sector postal patrio. ¿Quién sale perdiendo (y por qué)?
La sociedad pública Correos y Telégrafos no pasa por su mejor momento: los Presupuestos Generales prevén que cerrará el 2018 con unas pérdidas de 122,6 millones de euros. La empresa estatal lleva varios años acumulando resultados deficitarios, una decadente situación financiera que, según ha dejado entrever recientemente el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, planea capear apostando fuerte por la gestión de paquetes procedentes del ‘e-commerce’. Continuar leyendo «¿Vale la pane invertir en la distribución para Amazon?»
Nació como un espacio de networking que diera cobijo a emprendedores de Barcelona. Hoy, el Pier 01, ubicado en el Palau de Mar, es un hervidero de startups y una muestra de la atracción que tiene la ciudad por las empresas tecnológicas. En este centro están Tiendeo, HolaLuz o ByHours. Y ahora acaba de aterrizar Chartboost, una compañía nacida en San Francisco pero fundada por dos catalanes, Maria Alegre y Pepe Agell. Siete años después de que abriera su sede en Silicon Valley, la empresa dedicada a publicidad en los videojuegos ha decidido volver a Barcelona con 20 ingenieros y un objetivo: buscar el talento y el ecosistema innovador por el que se pelean multitud de empresas. En los últimos meses la ciudad ha vivido una lluvia de proyectos tecnológicos, desde grandes corporaciones como Facebook, Lidl, Microsoft o Nestlé, hasta empresas especializadas como Satellogic, Energisme, Moodle o Zeptolab. La tecnología ha impulsado en el primer semestre del año a la capital del Mobile World Congress, que necesitaba dejar atrás las malas noticias por los traslados de sedes sociales o por la caída del turismo.
A finales del siglo XIX, Joseph Pulitzer y William R. Hearst fueron los encargados de llevar a los quioscos las primeras publicaciones denominadas “amarillistas”. La prensa amarilla daba un toque sensacionalista a sus artículos, buscando vender más ejemplares. ¿Y si aquellos magnates de la comunicación conocieran el efecto viral que tiene el sensacionalismo en el siglo XXI?
5 bulos de Internet en los que has caído alguna vez
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Lo escandaloso, lo impactante, lo increíble, vende. En la era de Internet y de las redes sociales, el sensacionalismo ha encontrado una vía exponencial para su difusión: las llamadas “fake news”. Este término comenzó a popularizarse en las elecciones estadounidenses de 2016, pese a que su origen se remonta al siglo VI y a las informaciones falsas del historiador bizantino Procopio de Cesarea. Las fake news son noticias falsas que se difunden y que el usuario no verifica y comparte por su atractivo o impacto.