Defensar Catalunya, la totalitat de Catalunya i als catalans, la totalitat dels catalans, no és fàcil … no és fàcil d’entendre, i tampoc de realitzar.
Vivim temps convulsos, complicats, on la capacitat d’entendre, argumentar i desenvolupar camins comuns no és entès per una majoria política, però és el que sí entén la majoria dels ciutadans de Catalunya, encara que no ho entengui la majoria política … Ho farem perquè és un tema de dignitat, política, social … humana!
Hem de persistir en aquest argument, costi el que costi. Insistir en els camins per retrobar la Unitat Civil del poble de Catalunya, és el millor exemple de que el PSC està on ha d’estar.
Em fa gràcia que ens diguin que som nosaltres els que hem canviat.
Gabriel Colomé: «Cuanto más bienestar vuelva, habrá menos Podemos y menos independentismo»
Puestos a escoger un héroe, mejor el troyano Eneas, que fue el padre de Roma.
El PSC tenía la posición más complicada, porque tiene las dos culturas, como la propia Cataluña. El alma catalanista de izquierdas y la obrerista. Cuando se le obliga a elegir, entra en la crisis. La primera reacción de Pere Navarro [primer secretario de 2011 a 2014] cuando estalló la cuestión identitaria fue la de que debíamos abstenernos siempre, porque no era la batalla del PSC. Y, visto con perspectiva, no era ninguna tontería. Claro que lo que no podía pensar Mas es que lo que acabaría destruyendo es lo que parecía indestructible, CiU. Yo suelo decir que alguien debería recordar que solo Ulises llegó a la isla, a Ítaca. Puestos a escoger un héroe, mejor el troyano Eneas, que fue el padre de Roma.
Culpar solo al PP del desaguisado es incorrecto. El otro responsable es Mas: es quien ha destruido el sistema político catalán
Mas intentó dinamitar al PSC. Su primer ataque se dirige a destruir uno de los dos pilares sobre los que se había cimentado el sistema político catalán [PSC y CiU], convencido de que así fortalecía el suyo. Pero el suyo, CiU, quedó totalmente destruido y el otro, el PSC, debilitado. Ha sido ERC quien ha capitalizado ese viaje, porque es el original.
Stéphane Dion estuvo en Barcelona y nos dijo tres cosas que nos impactaron. Uno, «no negocien jamás con los independentistas». Un independentista solo quiere una cosa que no se le puede dar, la independencia. Dos, «piensen en las causas por las que ha crecido el independentismo y búsquenles una solución». Buena parte del independentismo es económico, se debe a la percepción de agravio comparativo, de maltrato. Tres, «jamás, jamás permitan un referéndum, no abran esa puerta». Si se abre, nos decía, no es cierto que vaya a haber un solo referéndum y ya está. Lo habrá cada poco tiempo, como sucedió en Canadá [1980 y 1995] o en Escocia [tras el Brexit, los secesionistas plantearon una nueva consulta, que aparcaron tras su batacazo en las legislativas de este año], hasta que consigan ganarlo, y ninguna sociedad se puede permitir estar en tensión permanente. Hay que buscar otros mecanismos de integración, no el referéndum.
La única salida, por tanto, es reformar la Constitución, ni más ni menos, y acabar con la coletilla de ‘régimen de 1978’, como si fuera algo malvado o dañino.
Gestionar una urbe como Barcelona no es tarea sencilla, como bien sabe la actual alcaldesa. Hace falta un buen conocimiento de sus recursos humanos y materiales disponibles, una mejor administración de estos y, sobre todo, un proyecto de futuro integrador que nos permita participar con éxito en la batalla entre grandes ciudades que define ya el siglo XXI.
Todos los barceloneses se sienten (nos sentimos) concernidos, con mayor o menor entusiasmo, por el debate nacional. Pero todos deberían tener claro que lo mejor que puede hacer su Ayuntamiento es anteponer la resolución de los problemas de sus habitantes a cualquier otra causa. Ojalá quienes presenten candidatura para gobernar Barcelona sean plenamente conscientes de ello.
«Es necesario trabajar, si no por gusto, al menos por desesperación, puesto que, como está probado, trabajar es menos aburrido que divertirse».
Charles Baudelaire
… Resulta innegable que hay un componente populista en los movimientos anteriormente descritos, derivados de lo que el politólogo Gabriel Colomé llama la ‘massmediatización‘ de la sociedad, o ‘cultura Twitter’, que convierte a los partidos y a los sindicatos en referentes negativos mientras premia a todos aquellos que simplifican los mensajes, incluso cuando se trata de explicar conceptos complejos. Esta circunstancia, sin embargo, no debe servir de excusa para la nefasta gestión de los sindicatos, que han hecho esfuerzos ímprobos por granjearse una mala imagen difícil de sacudirse.
Como muestra, un botón, el de su coqueteo con el mundo secesionista catalán que Ignacio Varela resumía en este mismo diario en dos frases: «UGT y CCOO, los sindicatos de clase, actuando de palmeros de la élite corrupta del nacionalismo. Si Pablo Iglesias —el viejo— y Marcelino Camacho resucitaran, volverían a morirse de la vergüenza«.
Events Of May 1968 In Paris: May 6Th. Le 6 mai 1968, journée du grand affrontement entre étudiants et forces de l’ordre. Près de 10 000 étudiants sont descendus dans la rue pour réclamer la libération de leurs camarades arrêtés trois jours avant, et condamnés la veille. Au quartier Latin, la manifestation va tourner en émeute. Le drapeau rouge flotte en tête d’un cortège de manifestants. (Photo by Georges Melet/Paris Match via Getty Images)
Generación versus tradición.- La diferencia sustancial entre una y otra celebración podría resumirse, no sin cierta verticalidad, en los siguientes términos: mientras que en el caso del aniversario de Mayo del 68 estamos conmemorando el surgimiento de una generación, en el del nacimiento de Marx conmemoramos el surgimiento de una tradición (el marxismo, obviamente). O, por formular esto mismo desplazando apenas levemente los términos: uno de los aniversarios tiene que ver con los protagonistas de un determinado momento de nuestra historia reciente, mientras que el otro se relaciona con unas ideas, las de Marx, que constituyeron en gran medida el material teórico —en muchos casos sometido a profunda revisión, cuando no a furibunda impugnación, todo hay que decirlo— que dibujaba el marco mental desde el que gran parte de aquellos protagonistas interpretaba lo que estaba ocurriendo.
Events Of May 1968 In Paris: May 6Th. Le 6 mai 1968, journée du grand affrontement entre étudiants et forces de l’ordre. Il est 9 h 30. Daniel COHN-BENDIT, le leader des étudiants contestataires de Nanterre, nargue la police devant la Sorbonne, où il est venu se présenter devant la commission disciplinaire. (Photo by Georges Melet/Paris Match via Getty Images)
En muy poco tiempo esta teoría ha adquirido una gran relevancia para los profesionales de los recursos humanos ya que ofrece una metodología para fomentar la innovación especialmente dentro de las empresas y organizaciones en cualquier proyecto colaborativo que emprendan.
La ignorancia de Ada Colau queda en evidencia en la fiesta de EL MUNDO
EMILIA LANDALUCE
Ada Colau estuvo en la fiesta de EL MUNDO Marta PérezEFE
Juan Abreu es habitual en esta sección. Hace unos meses nos referimos a De sexo (Hypermedia), uno de los pocos libros en los que se glosa con sutil precisión a qué debe oler el placer. El pasado martes, en Emanaciones relató otro episodio relativo a las grandiosidades de Arcadi Espada. «Anoche, en la ya mítica fiesta que ofrece EL MUNDO en las trastiendas laberínticas del Dry Martini, con motivo de Sant Jordi, tuvo lugar el encuentro. Bebíamos un vinillo blanco y reíamos apretados entre el gentío y yo acababa de decirle algo a una tetona espléndida junto a la barra, cuando Espada de súbito, y mesándose el cabello de forma feroz, lo que me hizo temer lo mejor, exclamó: ‘Vamos a hablar con la alcaldesa’ [Ada Colau]. Las calles y los monumentos dedicados a los fachas era el tema. Yo seguía la conversación entre el barullo del mundillo intelectual y a retazos iba enterándome del repaso histórico que Espada le daba a la alcaldesa. ¡Pero Cambó financió la Guerra Civil! Y la ignorancia abisal de la alcaldesa en ese punto afloró a su rostro cual alcantarilla desbordada. Santo cielo qué momento. Las asistentes retrocedían aterradas. El hirsuto a sueldo trató de intervenir, ¡infeliz!, pero Espada lo mandó a estudiar Historia. Así mismo. Ud., a estudiar Historia. Soberbio, soberbio. La alcaldesa no atinaba a decir nada. ¡Qué iba a decir! ¡Había tropezado con la Historia! Y la Historia es implacable. Ponía cara de estar en Babia, y sin duda lo estaba. Y la Historia (la lección de Historia), implacable, seguía su curso. ¡Cambó! ¡Cambó! Clamaba la Historia. ¡Financiador de la Guerra Civil! ¡Y tiene monumento! Qué. Atrévase con Cambó, señora alcaldesa. Proponía Espada».
La economista Carme Trilla Bellart (Barcelona, 1948) es una de las mayores expertas en vivienda de Catalunya. Ha lidiado con el mercado inmobiliario desde las entidades sociales, la academia y también desde el ejercicio político. Colaboradora de Càritas y presidenta de la Fundació Hàbitat3, desde julio preside el Observatorio Metropolitano de la Vivienda. Fue directora general y secretaria de Vivienda de la Generalitat de Catalunya en los años del Tripartit, aunque no se corta al criticar fallos propios y aplaudir aciertos ajenos.
En esta entrevista pone negro sobre blanco por qué las políticas barcelonesas y catalanas topan siempre con los mismos obstáculos desde la Transición: tozudez municipal, mitificación de los pisos vacíos, opacidad en las mesas de emergencia, falta de control tras las adjudicaciones y la perenne falta de inversión pública. Sin embargo, también señala cambios legales, de estrategia y de prioridad que acercarían soluciones y que ya aplican países como Francia y Alemania.
El encarecimiento de los alquileres es el gran tema del mandato en Barcelona. ¿Qué lectura hace?
Carme Trilla: En Barcelona hay unas 240.000 familias que viven de alquiler y las estadísticas evidencian que se concentran en los tramos de renta más bajos, así que los aumentos provocan vulnerabilidad. A lo largo del siglo XX se ha producido una ‘selección natural’ que ha dejado como inquilinos a personas que no han podido acceder a la compra, a las rentas antiguas y a un pequeño sector por convicción. Aún así, Barcelona es la ciudad de España con más porcentaje de alquiler, parecido al de bastantes ciudades europeas, porque históricamente ha tenido mucho. Hoy supone alrededor del 25% del parque, pero en los años 60 era del 70%. ¡Casi todo el Eixample era de alquiler!