La protesta de migrantes en Barcelona se reúne con el Gobierno e inicia un segundo encierro
Representantes de la protesta contra la ley de extranjería han logrado reunirse con el subdelegado del gobierno, Emilio AblanedoRueda de prensa de representantes del encierro de migrantes de Barcelona tras reunirse con el subdelegado Emilio Ablanedo (Twitter / @racismenstanca)
Redacción y ACN, Barcelona,
El encierro de inmigrantes y refugiados en la antigua escuela Massana de Barcelona, que ya suma 24 días de protesta, se expande este lunes al Poblenou. A partir de las 20h iniciarán un segundo encierro en la iglesia del Sagrat Cor, que ya acogió un encierro en 2001. La concentración cuenta con el apoyo de entidades sociales y vecinales del barrio y recogerá alimentos y mantas para los encerrados en la Massana.
La acción llega tras una jornada clave en la que han conseguido reunirse con el subdelegado del gobierno en Barcelona, Emilio Ablanedo, para hacer llegar al ejecutivo de Mariano Rajoy su reclamación de flexibilización urgente de la Ley de Extranjería española. La cita llegaba tras una protesta el pasado jueves ante la Sudelegación, al ser la única administración que aún no les había recibido pese a reiteradas peticiones. En coordinación con la campaña barcelonesa, colectivos de Madrid han organizado también una semana de acciones de apoyo y un encuentro este lunes en Lavapiés.
El 47% de los sintecho atendidos en Barcelona son recién llegados a la ciudad
El consistorio se anticipa al recuento de personas sin hogar y atribuye el probable aumento a un ‘efecto llamada’ por la inversión realizadaUna persona sin hogar en la Vila Olímpica, junto a sus pertenencias (Archivo / Domingo Marchena) EFE,
Barcelona.,
El 47% de las personas sin hogar atendidas en los tres centros de primera acogida de Barcelona en el primer trimestre de 2018 llevaban menos de tres meses en la ciudad, un porcentaje 7 puntos por encima que el de 2017, cuando en total se atendieron a 3.027. Entre 2016 y 2019, el porcentaje de personas llegadas de la Unión Europea que pernoctan en las calles de la ciudad ha pasado del 43 al 49%.
En el recuento realizado por la XAPSLL, el 17 de mayo de 2017, localizaron 1.026 personas pernoctando en la vía pública y 2.006 en los centros residenciales y pisos de programas públicos y privados de esta red. Si añadimos las 417 personas pernoctando en asentamientos y estructuras informales instaladas en solares, un total de 3.383 personas vivían hace un año en situación de exclusión extrema de la vivienda en Barcelona.
Ya no hay ‘revolución de las sonrisas’, que se guardan para ‘los nuestros’
La socióloga Helen Fein (1934), experta en genocidios, acuñó el concepto «universo de las obligaciones» para explicar el funcionamiento de los círculos de personas que establecen obligaciones recíprocas entre ellas, delimitando el territorio dentro del cual se pueden plantear las cuestiones morales y, por exclusión, los que no forman parte de ese círculo. El vínculo se establece a partir de criterios como raza, territorio, religión, etcétera.
El Holocausto es un ejemplo de por qué los alemanes que se definían como puros (100% alemán) no incluían a los judíos en su universo de obligaciones (una exclusión que no presupone necesariamente odio específico, aunque tampoco simpatía; simplemente no son ‘de los nuestros’), lo que acabó en una actitud pasiva (‘no es mi problema’) frente a la liquidación sistemática de judíos. Y eso en un contexto en el que, como señala Zygmunt Bauman en ‘Modernidad y Holocausto’, el pueblo alemán no era más antijudío que muchos de sus vecinos.
En el mortal atentado de la Rambla se estableció esa frontera. Era un ataque a nuestros valores occidentales (democracia, tolerancia, etcétera). Por eso la matanza de Al Qaeda el 14 de agosto (tres días antes del atentado de Barcelona) en Uagadugu, capital de Burkina Fasso, donde unos terroristas ametrallaron a los clientes de un restaurante dejando a sus espaldas 18 muertos (casi todos negros y musulmanes), pasó desaperciba: estaban fuera de nuestro universo.
Vayamos ahora al referéndum del 1-0, un proceso avalado por una colectividad amplia cuyo ‘universo de obligaciones’ se establece, simplificadamente, a partir de que es catalán quien ‘se siente catalán’ y acepta el relato de la catalanidad (subyugada por España).
En la medida en que en los últimos tiempos ese universo se ha consolidado, los que quedan fuera por no compartir el relato han ido creciendo en diversidad. Y no nos engañemos: Rajoy y los suyos son obviamente parte del problema, pero no son el problema. Hoy, y después de las últimas dimisiones forzadas en el campo soberanista, se impone un relato sin fisuras, quedando los que no lo comparten fuera del universo de las obligaciones. Y a partir de ahí lo que pueda pasarles resulta indiferente porque no son ‘de los nuestros’. Por eso, cuando los alcaldes contrarios al 1-0 se quejan del acoso que sufren, se les dirá que ese acoso y sus consecuencias presentes o futuras van con el cargo. Aquí ya no hay ‘revolución de las sonrisas’, que se guardan para los nuestros o para los que sin serlo respetan lo nuestro, como es el caso de Arnaldo Otegi, al que se acostumbra a recibir por estos lares como adalid de la democracia, o el de Suso de Toro, novelista gallego indescifrable, que ha dejado dicho que «los catalanes saben que son más cultos y cívicos que la media española y por eso tienen que disimular cuando van a Madrid».
En mi opinión, y ojalá me equivoque, en Catalunya no se está debatiendo sobre democracia plural. Se debate, fundamentalmente, sobre democracia identitaria, que no es lo mismo.
Las chabolas se extienden junto a Glòries en Barcelona
Las barracas construidas por personas que recogen chatarra se propagan en un terreno abandonado cerca del Teatre Nacional. Cinco habitantes explican que vivir en estos asentamientos les permite dormir y almacenar lo que recogen por la calle
Guillem Sànchez, Barracas y chabolas en la confluencia de Tánger con Álava. / fotos ALBERT BERTRAN
«El problema es que quiero lavarme y aquí no puedo. Tampoco hay luz y tengo que ir a cargar el móvil al bar», explica Achraf (33 años, Marruecos). Él y Morad (35 años, Marruecos) están construyendo una chabola que piensan compartir. Pero es hora de la pausa y han comprado bocatas de hígado de toro para comer. Mientras los engullen, sentados dentro de una barraca que aún tiene por techo una tela de plástico y en la que todavían faltan palés para terminar el suelo, avisan, señalando la hierba que pisan, que «aquí hay ratas gigantes» que se oyen durante la noche. «Aunque no hacen nada, van a su rollo», zanja Achraf. «¿Lluvia? ¿Frío? No, tampoco son un inconveniente», medita; «el problema es la falta de agua». Su parcela está dentro de un solar lleno de matorrales desde el que los observan tres edificios gigantescos de Barcelona: la Torre Glòries, el nuevo Mercat dels Encants y el Teatre Nacional de Catalunya (TNC).
Barracas en construcción
Aunque Achraf y Morad ahora solo charlan, los golpes de martillo no cesan, porque la construcción de barracas en este espacio abandonado no se detiene. «Cada día aparece una nueva», aclaran.
No estamos ante una suerte de Tercera Revolución Industrial. Las máquinas ‘inteligentes’ han hecho desaparecer modelos de negocio. Habrá que administrar racional y democráticamente el trabajo, un bien escaso
Un nuevo orden económico con serias consecuencias para el empleo se ha instalado entre nosotros sin que las autoridades europeas, por descontado tampoco las españolas, ni las patronales ni los sindicatos parezcan haberlo comprendido. Incluso en Estados Unidos, cuna y eje del desarrollo digital, están disparadas las alarmas. Las sinergias que se derivan del desarrollo de las ingenierías del software, robótica, telecomunicaciones y microelectrónica, han creado memorias más rápidas y baratas, mayor movilidad y ubicuidad de la información, máquinas inteligentesque combinadas con otras ramas del conocimiento como la medicina o la climatología, por ejemplo, han generado todo un universo nuevo: el de la digitalización. Un universo que, como ocurriera en su día con la electricidad, embebe los hábitos humanos y condiciona la cantidad y la calidad del empleo. Más que la sustitución del hombre por la máquina, es la aparición de nuevos productos y costumbres los que asolan muchos empleos.
Las implicaciones y preocupaciones de este nuevo orden han dejado de ser preocupaciones exclusivas de los tecnólogos. Los economistas finalmente les prestan atención (ForeingAffairs, julio-agosto; The Economist, 4 de octubre) y ya aceptan que el optimista principio de la “destrucción creativa de empleos” no se cumple esta vez. La pérdida de empleos provocada por la digitalización no encuentra contrapartida con la creación de otros que equilibrarían la balanza. Ni siquiera las startup, tan pregonadas como fuentes de empleo, funcionan
En la compra en una tienda online es la batalla de la ultima milla la que está determinando en los últimos tiempos el prestigio, la imagen y la confianza del consumidor hacia las marcas.
En el proceso de compra de un producto a través de su tienda online, plataforma e-commerce o desde un marketplace, la batalla de la ultima milla está determinando en los últimos tiempos el prestigio, la imagen y la confianza del consumidor hacia las marcas. La última milla es el eslabón final del proceso de entrega de mercancía al cliente final, y el efecto Amazon ha cambiado las reglas de este juego, obligando a los retailers a adaptar sus procesos de logística en tiempo récord para acortar los tiempos en la recepción de la compra en la casa de los consumidores.
Collboni acusa a Colau de echar de BCN a los jóvenes por su política de vivienda
El socialista afirma que la alcaldesa paró promociones por «prejuicios ideológicos». Califica de «cortina de humo» su visita al Congreso, donde no fue recibida por el PSOE (ni nadie)
Toni Sust,
Anuncios de una inmobiliaria en la calle de Sants, en Barcelona. / FERRAN NADEU
El presidente del grupo del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, ha acusado este viernes a la alcaldesa, Ada Colau, de «condenar a una generación de jóvenes de clase media y trabajadora» a irse de la ciudad por las políticas de vivienda del actual gobierno municipal. Collboni ha hecho un diagnóstico alarmante sobre la gestión de Colau en este apartado y la ha acusado de haber parado promociones que ya estaban previstas, por ejemplo en Glòries y en Vallcarca, por «prejuicios ideológicos».
El PSC sostiene que en el actual mandato sólo se habrán acabado 720 pisos, de los que más de 250 ya estaban previstos antes de que Colau llegara a la alcaldía. «El único legado que dejará la alcaldesa es el de construcciones con contáiners», ha asegurado Collboni en alusión a las casas prefabricadas con uso social para 250 personas que el consistorio construirá este año, de las que ha dicho: «Será lo único que Colau habrá iniciado y terminado y son construcciones que pasados cinco años tienen que retirase».
Los canes de Barcelona se levantarán en pie de guerra contra la alcaldesa Ada Colau como mejor lo saben hacer, paseando por el parque. Una actividad que se está viendo restringida tras las medidas tomadas por el Ayuntamiento de Barcelona al «prohibir el acceso de los perros a los parques de la ciudad», según la veintena de asociaciones convocantes de una inédita manifestación que arrancará este jueves en la plaza Francesc Macià a las 19:30 y que se repetirá a diario en el Turo Park entre las 19:00 y las 20:00.
El Turo Park tendrá vedada la entrada de perros —no será el único—, y en su lugar deberán hacerlo en el pipican de la calle Ganduxer. Se trata de un nuevo espacio específico para los canes que ha construido el consistorio y que no acaba de agradar a muchos de los propietarios, que lo tildan de «confinamiento». La amenaza del cierre del parque a los perros viene de lejos y ya en 2008 se recogieron 4.000 firmas contra la prohibición. Ahora, con la nueva reforma del parque, el Ayuntamiento de Barcelona ha decretado la prohibición de la entrada de animales en un recinto en el que antaño se organizaban exhibiciones caninas.