Busco inútilmente en mi biblioteca uno de los tomos de ejemplares del «Nuevo mundo» que heredé de mi abuelo Ángel. Creía recordar que, más o menos en alguna revista de 1914, había una página entera dedicada a una epidemia de tifus que hubo entonces (encuentro otro reportaje de tifus de 1909), con fotografías de los médicos muertos, todos muy serios con sus barbas o los bigotes que estaban de moda en aquella época. Quizá la ví por primera vez antes de estudiar medicina y estoy seguro que, ni en ese momento ni después, pensé que en mi vida profesional me iba a enfrentar a una epidemia donde el riesgo fuera, ni de lejos, similar al de esos viejos colegas que, en aquella época, no tenían tratamiento ni medios diagnósticos para enfrentarse a aquella enfermedad.
«No permitáis que la ambición se burle del esfuerzo útil de ellos / De sus sencillas alegrías y oscuro destino / Ni que la grandeza escuche, con desdeñosa sonrisa / los cortos y sencillos hechos de los pobres. / El alarde de la heráldica, la pompa del poder y todo el esplendor, toda la abundancia que da, / espera igual que lo hace la hora inevitable. / «
Tomar la «colina de las hormigas» a cualquier precio, «aplanar la linea de la curva» cuanto antes, enfrentarse al enemigo invisible que se ha rebelado cruel y despiadado, que nos ha cogido por sorpresa, que ha desencadenado una guerra todavía en curso en la que hay muertos y heridos, donde nadie está a salvo pero unos más que otros, donde todavía quedan muchas colinas que en el horizonte, muchas curvas que aplanar haciendo lo que haga falta, con todas las armas, incluso con las que no se tienen y se dice que se tienen, con las que se desconocen sus efectos, con las que puedan inventarse. El imperativo de resistir desde las trincheras, donde conviven soldados por momentos obnubilados o lúcidos, cobardes o intrépidos, con motivaciones propias o que se dejan llevar por la corriente, dispuestos a sobrevivir a cualquier precio o a morir por la causa, con mucho oficio o recien llegados, anegados de idealismo o de derrota, sorprendidos por el desconocido en que se han convertido, quizá muy lejos de lo que creían ser, cuando todavía no se acaban de creer lo que les ocurre. Continuar leyendo «Los Senderos de la Gloria no conducen sino a la Tumba»
Y, como todo neoyorquino, oigo una ambulancia, cada 20 minutos, que impide olvidar el virus y la muerte.
Pregunta-¿Lo lleva usted bien o sufre?
Estoy más ocupado que nunca. Y me sorprende lo rápido que todos nos adaptamos al teletrabajo. Mis nietos van cada día a clase por ordenador y las clases… ¡son obligatorias!
Pregunta-Y aquí deberían serlo.
Y son colegios públicos. Pero muchos niños en EE.UU. no tienen ordenador niwifi. La pandemia agudiza las diferencias sociales.
Mariana Mazzucato: “Los cambios en el capitalismo solo se dan si el Gobierno los fuerza”
La economista lleva tiempo alertando del debilitamiento de lo público y de la necesidad de que los gobernantes adopten una posición activa en el diseño del modelo económico
Mariana Mazzucato. STUART ROBINSON (SUSSEX UNIVERSITY)
No muchos economistas pueden presumir de contar entre sus admiradores con el Papa, como Mariana Mazzucato (Roma, 51 años). En una carta al Comité Panamericano de Jueces, Francisco les animó a leer su libro El valor de las cosas, ahora que el coronavirus amenaza con una crisis económica como ninguna otra en el último siglo. “Creo que ayuda a pensar el futuro”, señaló el Pontífice. Y la incorporó a la sesión informativa semanal que convoca el Vaticano para escuchar ideas. Mazzucato lleva mucho tiempo alertando del debilitamiento del Estado y de la necesidad de que los Gobiernos adopten una posición activa en el diseño del modelo económico. La entrevista, como signo de los tiempos, se realiza a través de Zoom, con la académica en su casa de Londres.
La crisis del coronavirus ha dado un protagonismo repentino a los Gobiernos, que tardará mucho tiempo en replegarse y en el que subyace un cambio de paradigma
Líderes de las principales economías mundiales celebraron una cumbre en línea el pasado 26 de marzo.GARY RAMAGE / Getty Images
“Hay décadas en las que no pasa nada, pero hay semanas en las que pasan décadas”, decía el líder revolucionario ruso Vladímir Illich Uliánov Lenin. Y pese a la exageración aparente de la sentencia eso es lo que ha sucedido en la práctica con la irrupción del coronavirus. También en la economía. Por primera vez en los tiempos modernos, ha sido la respuesta de los Gobiernos a la pandemia ―la paralización de toda actividad económica que no se considerara estrictamente esencial para preservar el sistema sanitario y el mayor número de vidas posible— la que va a acabar provocando la mayor recesión económica vivida desde la Segunda Guerra Mundial. O de los últimos 150 años como empiezan a apuntar algunos analistas. Continuar leyendo «El Estado como dueño de la Industria»
«Socialismo para los ricos, capitalismo duro para el resto en EEUU»
El programa de ayuda a las pymes de Estados Unidos acaba beneficiando a grandes corporaciones y bancos en su primer reparto de fondos
En Florida, 650.000 trabajadores han solicitado recibir el subsidio de desempleo, pero sólo lo han recibido hasta ahora 33.000 por la falta de medios para su gestión
Una bandera de EEUU en una refinería de Wilmington, California. Etienne Laurent / EFE/EPA
El hundimiento económico provocado por la pandemia del coronavirus ha provocado algunas reacciones inesperadas. La del multimillonario norteamericano Leo Cooperman es una de ellas. «Creo que todo por lo que vamos a pasar tendrá unas consecuencias muy claras a largo plazo. La número uno: el capitalismo tal y como lo conocemos cambiará probablemente para siempre», dijo el máximo responsable de un fondo de inversiones que trabaja exclusivamente para personas y compañías muy ricas. El patrimonio personal de Cooperman supera los 3.000 millones de dólares.
Cooperman ve claro que el efecto inmediato de la crisis pasará por un aumento de las regulaciones ordenadas por el Estado y por el incremento de impuestos. «Cuando se reclama al Gobierno que te proteja cuando las cosas van muy mal, tienen todo el derecho a regularte si las cosas van bien», explicó al referirse a las ayudas que sólo en EEUU terminarán alcanzando billones de dólares. Continuar leyendo «Socialismo para los ricos, capitalismo duro para el resto de EEUU??? sólo para EEUU?»
La teoría de sistemas o teoría general de sistemas (TGS) es el estudio interdisciplinario de los sistemas en general. Su propósito es estudiar los principios aplicables a los sistemas en cualquier nivel en todos los campos de la investigación.1 Un sistema se define como una entidad con límites y con partes interrelacionadas e interdependientes cuya suma es mayor a la suma de sus partes. El cambio de una parte del sistema afecta a las demás y, con esto, al sistema completo, generando patrones predecibles de comportamiento. El crecimiento positivo y la adaptación de un sistema dependen de cómo de bien se ajuste este a su entorno. Además, a menudo los sistemas existen para cumplir un propósito común (una función) que también contribuye al mantenimiento del sistema y a evitar sus fallos.
El objetivo de la teoría de sistemas es el descubrimiento sistemático de las dinámicas, restricciones y condiciones de un sistema, así como de principios (propósitos, medidas, métodos, herramientas, etc.) que puedan ser discernidos y aplicados a los sistemas en cualquier nivel de anidación y en cualquier campo, con el objetivo de lograr una equifinalidad optimizada.12 Continuar leyendo «Que es la Teoría de Sistemas o Sistémica, ¿Aplicable a la situación actual del COVID19?»
La avalancha de biografías y ensayos inspirados en el filósofo italiano refleja la actualidad de su obra, inspiradora tanto del populismo español como de la derecha radical en Francia y Estados Unidos
Pier Paolo Pasolini, frente a la tumba de Antonio Gramsci, en 1970.ANSA
«Hemos de impedir durante 20 años que este cerebro funcione”. El fiscal que en 1928 sentenció a Antonio Gramsci tras pronunciar este exabrupto fracasó sonoramente en su empeño. Aunque el dirigente comunista italiano (1891-1937) no sobrevivió al cautiverio que le impuso Mussolini, lo empleó para escribir sus Cuadernos de la cárcel: un total de 30, compilados en seis volúmenes de anotaciones y ensayos heterodoxos, cuya influencia trasciende al canon marxista en el que se inscriben. Continuar leyendo «Hemos de impedir durante 20 años que este cerebro funcione»