Prioridades de la “Nueva” Economía

Digitalización y desempleo, el nuevo orden

No estamos ante una suerte de Tercera Revolución Industrial. Las máquinas ‘inteligentes’ han hecho desaparecer modelos de negocio. Habrá que administrar racional y democráticamente el trabajo, un bien escaso

por  Gregorio Martín Quetglas

Digitalización y desempleo, el nuevo ordenUn nuevo orden económico con serias consecuencias para el empleo se ha instalado entre nosotros sin que las autoridades europeas, por descontado tampoco las españolas, ni las patronales ni los sindicatos parezcan haberlo comprendido. Incluso en Estados Unidos, cuna y eje del desarrollo digital, están disparadas las alarmas. Las sinergias que se derivan del desarrollo de las ingenierías del software, robótica, telecomunicaciones y microelectrónica, han creado memorias más rápidas y baratas, mayor movilidad y ubicuidad de la información, máquinas inteligentesque combinadas con otras ramas del conocimiento como la medicina o la climatología, por ejemplo, han generado todo un universo nuevo: el de la digitalización. Un universo que, como ocurriera en su día con la electricidad, embebe los hábitos humanos y condiciona la cantidad y la calidad del empleo. Más que la sustitución del hombre por la máquina, es la aparición de nuevos productos y costumbres los que asolan muchos empleos.

Las implicaciones y preocupaciones de este nuevo orden han dejado de ser preocupaciones exclusivas de los tecnólogos. Los economistas finalmente les prestan atención (Foreing Affairs, julio-agosto; The Economist, 4 de octubre) y ya aceptan que el optimista principio de la “destrucción creativa de empleos” no se cumple esta vez. La pérdida de empleos provocada por la digitalización no encuentra contrapartida con la creación de otros que equilibrarían la balanza. Ni siquiera las start up, tan pregonadas como fuentes de empleo, funcionan

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Reductio ad Hitlerum in Hispania

Reductio ad Hitlerum

Quim Torra al Parlament-ACN / Arxiu
Joan R. Riera    Mar, 15 Mayo 2018

De ben segur tenen raó aquells independentistes que, en defensa del nou president de la Generalitat, acusen els diferents opinadors de simples, reduccionistes i exagerats alhora de publicar comparacions entre els processistes d’avui i els moviments feixistes dels anys trenta del segle passat. D’aquesta manera aconsegueixen dissimular les actituds del president, del passat i del present, hiperventilades i que ratllen la xenofòbia i el supremacisme.

Ara bé, val la pena aturar-se un moment a pensar perquè uns són tant insistents en fer les comparacions amb el feixisme i perquè altres les neguen amb tanta vehemència.

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Qué hacer ante la ‘tecnupidez’

TRIBUNA

Mario Bunge presenta en este texto el libro que repasa la concepción de la tecnología a lo largo de la historia y se relación con la cultura, la ciencia y la política

El que usted esté leyendo estas líneas indica que el tema le interesa y que lo que ha leído hasta ahora sobre él no le alcanza. Esto no es de extrañar, porque los primeros estudios serios sobre la tecnología aparecieron recién en el siglo pasado, y ninguno de ellos basta. Por ejemplo, el título de la principal revista sobre el tema, Technology and Culture, fundada en 1959, sugiere que la tecnología interactúa con la cultura, cuando de hecho es uno de los dos motores de la cultura contemporánea (usted ya sabe cuál es el segundo).

Incluso Karl Marx, pionero de la historia de la tecnología, dudaba entre ubicar la tecnología en la infraestructura material o en la superestructura ideal: la admiraba por ser un insumo de la industria, no por su rico contenido intelectual y artístico. Tampoco su admirado Hegel, ni siquiera Kant, se interesaron por la tecnología, quizá porque evocaba el trabajo manual propio del esclavo. Solamente la franja radical de la Ilustración francesa exaltó la tecnología hasta el punto de asignarle un lugar privilegiado en la Encyclopédie dirigida por Diderot e inicialmente también por d’Alembert, a la que Holbach dio su impronta progresista sobre todos los temas de religión y política.

 

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La dura “última milla” en el comercio

La dura conquista de la ‘última milla’
Getty Images
 

La dura conquista de la ‘última milla’

En la compra en una tienda online es la batalla de la ultima milla la que está determinando en los últimos tiempos el prestigio, la imagen y la confianza del consumidor hacia las marcas.

En el proceso de compra de un producto a través de su tienda online, plataforma e-commerce o desde un marketplace, la batalla de la ultima milla está determinando en los últimos tiempos el prestigio, la imagen y la confianza del consumidor hacia las marcas. La última milla es el eslabón final del proceso de entrega de mercancía al cliente final, y el efecto Amazon ha cambiado las reglas de este juego, obligando a los retailers a adaptar sus procesos de logística en tiempo récord para acortar los tiempos en la recepción de la compra en la casa de los consumidores.

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Esto no es Economía Colaborativa

Estatua de Sócrates.
Estatua de Sócrates. Getty Images

Andoni Alonso: “Me parece escandaloso que hablemos de economía colaborativa.

Por Jorge G. García

Este filósofo, crítico con la tecnología, aborda las consecuencias sociales de la transformación digital y apela a los valores humanos para mejorar todos los avances técnicos

La vida filosófica de Andoni Alonso (Vitoria, 1966) comenzó con su admiración por Ludwig Wittgenstein y ha derivado en sus pensamientos críticos hacia la tecnología. Como explica, criticarla no implica nada negativo, sino comprender cómo funciona, cómo se relaciona con el entorno laboral y económico. “He visto que, durante los últimos 20 años, han irrumpido elementos que no habíamos previsto y no me gustan. Son absolutamente negros”, comenta durante la entrevista. Pese a gozar del título de filósofo, prefiere huir de este término tan serio. Para él, sería mejor hablar de pensadores que buscan las raíces de los problemas.

¿El ser humano puede asimilar la velocidad a la que se producen los cambios tecnológicos?

El ritmo al que funcionamos es trepidante. No creo que haya capacidad humana para asimilar las innovaciones. Es imposible tener una idea global. Siempre estamos en lo último. ¿Cuántas veces hemos escuchado la expresión ‘última generación’ para todo? Pero, en realidad, no existe. Es un aparente cambio constante sin finalidad. No sacamos ningún rendimiento ni comprensión. Todo es provisional. Siempre nos hallamos en el parche que arregla lo anterior, como si fuera un parche constante.

Me parece escandaloso que hablemos de economía colaborativa. Es un poco como de juerga. Por colaborativa imaginamos que los ciudadanos pagan impuestos y el primer cebo de compañías como Uber o Cabify es justo lo contrario, no pagarlos. La tecnología es solo una forma de llevar a cabo este programa económico, que ya existía previamente. Si Rockefeller hubiera visto estas nuevas plataformas, habría encontrado su sueño húmedo.

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Manifiesto contra la mediocridad

Disponer de mayor información no es sinónimo de mayor conocimiento…

En nuestra sociedad actual parece que hemos elevado la mediocridad a plaga de VIRUS por las características que posee: es persistente, contagioso, resistente, elusivo y muy común, llegando a modificar incluso el ADN de las estructuras de la sociedad.

Lo peor de esta situación es que la mediocridad socava la  sociedad en la que vivimos y nos convierte en un rebaño de ovejas fácilmente manipulable, especialmente susceptible de ser causado por los medios de comunicación existentes que no miran la calidad de lo que ofrecen sino los niveles de las audiencias, el clientelismo y la manipulación. Continuar leyendo “Manifiesto contra la mediocridad”

El abuelo Maragall, como Pascual, si sabía …

Joan Maragall, el abuelo de la saga

El poeta y periodista apostó por una tercera vía ante la polarización salvaje de los acontecimientos políticos que le tocaron vivir

El poeta y periodista Joan Maragall

Ricardo García Cárcel   22.04.2018 00:00 h

Joan Maragall, el poeta de “la palabra viva”, referente fundamental de la lírica catalana de la transición entre la Renaixença y el Noucentisme, hoy es muchas veces citado como el avi de dos generaciones de políticos que tienen el apellido Maragall como santo y seña. Joan Maragall se casó con Clara Noble, hija de un británico y de una jerezana. Tuvo con ella trece hijos, el último, Jordi, nació precisamente en el año de la muerte de su padre.

Joan, el poeta, era hijo de un fabricante textil. Su padre le había destinado a trabajar en su industria. Él rechazó, como pudo, esta dedicación. Viajó mucho por España y Francia. Hizo la carrera de derecho, que acabó en 1884 y vivió fundamentalmente de su actividad periodística (fue secretario del director del Diario de Barcelona Mañé y Flaquer y colaboró en diversos periódicos) y de las propias rentas económicas familiares. No se dedicó, directamente, a la política pero le tocó vivir episodios trágicos de la vida barcelonesa. Estaba en el Liceu cuando estallaron las dos bombas del anarquista Santiago Salvador en noviembre de 1893 (veinte muertos) y sufrió las peripecias de la Semana Trágica barcelonesa, del 26 de julio al 2 de agosto de 1909. Se convirtió en la conciencia crítica literaria de su tiempo. Aquellos 115 muertos (con tres religiosos entre ellos) de la Semana Trágica le marcaron. A esta problemática dedicó tres artículos: Ah Barcelona, del 1 de octubre de 1909, La ciutat del perdó, escrito el 10 de octubre, y L’Esglèsia cremada, en diciembre del mismo año.

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La casa de Troya o la guerra de Troya?

Gabriel Colomé: “Cuanto más bienestar vuelva, habrá menos Podemos y menos independentismo”

Puestos a escoger un héroe, mejor el troyano Eneas, que fue el padre de Roma.

 El PSC tenía la posición más complicada, porque tiene las dos culturas, como la propia Cataluña. El alma catalanista de izquierdas y la obrerista. Cuando se le obliga a elegir, entra en la crisis. La primera reacción de Pere Navarro [primer secretario de 2011 a 2014] cuando estalló la cuestión identitaria fue la de que debíamos abstenernos siempre, porque no era la batalla del PSC. Y, visto con perspectiva, no era ninguna tontería. Claro que lo que no podía pensar Mas es que lo que acabaría destruyendo es lo que parecía indestructible, CiU. Yo suelo decir que alguien debería recordar que solo Ulises llegó a la isla, a Ítaca. Puestos a escoger un héroe, mejor el troyano Eneas, que fue el padre de Roma.

Culpar solo al PP del desaguisado es incorrecto. El otro responsable es Mas: es quien ha destruido el sistema político catalán

Mas intentó dinamitar al PSC. Su primer ataque se dirige a destruir uno de los dos pilares sobre los que se había cimentado el sistema político catalán [PSC y CiU], convencido de que así fortalecía el suyo. Pero el suyo, CiU, quedó totalmente destruido y el otro, el PSC, debilitado. Ha sido ERC quien ha capitalizado ese viaje, porque es el original.

Stéphane Dion estuvo en Barcelona y nos dijo tres cosas que nos impactaron. Uno, “no negocien jamás con los independentistas”. Un independentista solo quiere una cosa que no se le puede dar, la independencia. Dos, “piensen en las causas por las que ha crecido el independentismo y búsquenles una solución”. Buena parte del independentismo es económico, se debe a la percepción de agravio comparativo, de maltrato. Tres, “jamás, jamás permitan un referéndum, no abran esa puerta”. Si se abre, nos decía, no es cierto que vaya a haber un solo referéndum y ya está. Lo habrá cada poco tiempo, como sucedió en Canadá [1980 y 1995] o en Escocia [tras el Brexit, los secesionistas plantearon una nueva consulta, que aparcaron tras su batacazo en las legislativas de este año], hasta que consigan ganarlo, y ninguna sociedad se puede permitir estar en tensión permanente. Hay que buscar otros mecanismos de integración, no el referéndum.

La única salida, por tanto, es reformar la Constitución, ni más ni menos, y acabar con la coletilla de ‘régimen de 1978’, como si fuera algo malvado o dañino.

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