Claves para que Barcelona destaque en Inteligencia Artificial
No sólo tiene que ser una ciudad emprendedora sino también convertirse en un hub de investigaciónLa inteligencia artificial, clave para el futuro de la economía
Esther Lanaspa, Montreal
El ecosistema de Barcelona es reconocido y atrae inversión. Sin embargo, para destacar en el desarrollo de esta tecnología e invertir en el futuro, Barcelona necesita no sólo ser una ciudad emprendedora, sino también convertirse en un hub de investigación.
En 2017 el ecosistema de start-ups digitales de Barcelona se consolidó como uno de los más potentes de Europa
En 2017 el ecosistema de start–ups digitales de Barcelona se consolidó como uno de los más potentes de Europa: la ciudad es el quinto hub tecnológico europeo por volumen y atrae talento y emprendedores gracias a su dinamismo, infraestructura y calidad de vida. Respecto a la inteligencia artificial (IA), en la Declaración de Barcelona del año pasado, expertos y emprendedores europeos reclamaron prudencia y sugirieron que la futura Agencia Europea para la Robótica y la IA ejerciera un rol ético en la materia.
Los recientes sucesos en los que se ha visto implicada Facebook justifican esta reserva. Sin embargo, también han evidenciado los beneficios y la importancia que la IA tiene para el futuro de la economía y la necesidad de invertir en formación y en una red de laboratorios a nivel europeo.
No estamos ante una suerte de Tercera Revolución Industrial. Las máquinas ‘inteligentes’ han hecho desaparecer modelos de negocio. Habrá que administrar racional y democráticamente el trabajo, un bien escaso
Un nuevo orden económico con serias consecuencias para el empleo se ha instalado entre nosotros sin que las autoridades europeas, por descontado tampoco las españolas, ni las patronales ni los sindicatos parezcan haberlo comprendido. Incluso en Estados Unidos, cuna y eje del desarrollo digital, están disparadas las alarmas. Las sinergias que se derivan del desarrollo de las ingenierías del software, robótica, telecomunicaciones y microelectrónica, han creado memorias más rápidas y baratas, mayor movilidad y ubicuidad de la información, máquinas inteligentesque combinadas con otras ramas del conocimiento como la medicina o la climatología, por ejemplo, han generado todo un universo nuevo: el de la digitalización. Un universo que, como ocurriera en su día con la electricidad, embebe los hábitos humanos y condiciona la cantidad y la calidad del empleo. Más que la sustitución del hombre por la máquina, es la aparición de nuevos productos y costumbres los que asolan muchos empleos.
Las implicaciones y preocupaciones de este nuevo orden han dejado de ser preocupaciones exclusivas de los tecnólogos. Los economistas finalmente les prestan atención (ForeingAffairs, julio-agosto; The Economist, 4 de octubre) y ya aceptan que el optimista principio de la “destrucción creativa de empleos” no se cumple esta vez. La pérdida de empleos provocada por la digitalización no encuentra contrapartida con la creación de otros que equilibrarían la balanza. Ni siquiera las startup, tan pregonadas como fuentes de empleo, funcionan
Si algo ofrecen las nuevas tecnologías aplicadas a las finanzas son facilidades de pago: con tarjeta, desde el ordenador, desde el móvil, de móvil a móvil, de manera instantánea, utilizando tecnología blockchain, cargándolo a la factura del operador… El negocio de canalizar los pagos diarios de millones de usuarios de servicios digitales y aplicar comisiones es uno de los principales y más rentables de la banca (entre un 20% y un 30% de sus ingresos) y quienes intermedian, como los emisores de tarjetas de crédito. Gracias a la digitalización de la economía, también es un ecosistema -tal y como se define en el ámbito bancario- cada vez más poblado.
Aunque lo cierto es que el empeño de autoridades, bancos e intermediarios es reducir a cero la circulación de efectivo, el pago en moneda contante y sonante es una costumbre muy arraigada. En 2017 los cajeros automáticos entregaron efectivo por valor de 122.743 millones de euros, un 3% más que el anterior. La operación media de extracción, según el Banco de España, ascendió a 131 euros, que son seis euros más que en 2015, el último año en el que los españoles utilizaron más el efectivo que la tarjeta para pagar. Desde entonces, la brecha entre el abono efectivo y el electrónico se ha ensanchado hasta los 13.000 millones de euros actuales.
Inquietud en el rincón más trendy de Barcelona. Comerciantes del Born denuncian que la dejadez municipal y la extraordinaria situación que atraviesa Catalunya les están pasando factura. Dicen que las calles están sucias y llenas de desconchones, que los ladrones al despiste regresaron con ímpetu, que el guiri que viene no gasta con la alegría de antaño. Hace meses que todo esto repercute en las cajas registradoras. Siete negocios de los grandes ejes han cerrado en seis meses. Son grandes franquicias y pequeños emprendedores, marcas conocidas y artesanos de casa. Se trata de un ritmo de cierres poco habitual en el lugar. Además, al menos otros cuatro negocios están en traspaso.
Aquí los alquileres son tan caros que cualquier perturbación lo desbarata todo. Pagar 10.000 euros al mes por un local de 50 m2deja márgenes escasos. La dependencia del turista genera unos equilibrios muy delicados. A pesar de todo, el Born aún es un destino muy pujante. Los siete locales de los negocios que cerraron encontraron rápidamente nuevos inquilinos.
Otros vecinos, sin embargo, lamentan que estas son las consecuencias de parecerse cada vez más a un parque temático. Sacar adelante un negocio en estas calles es difícil, pero lo es más encontrar un piso de alquiler en el que vivir
Mario Bunge presenta en este texto el libro que repasa la concepción de la tecnología a lo largo de la historia y se relación con la cultura, la ciencia y la política
El que usted esté leyendo estas líneas indica que el tema le interesa y que lo que ha leído hasta ahora sobre él no le alcanza. Esto no es de extrañar, porque los primeros estudios serios sobre la tecnología aparecieron recién en el siglo pasado, y ninguno de ellos basta. Por ejemplo, el título de la principal revista sobre el tema, Technology and Culture, fundada en 1959, sugiere que la tecnología interactúa con la cultura, cuando de hecho es uno de los dos motores de la cultura contemporánea (usted ya sabe cuál es el segundo).
Incluso Karl Marx, pionero de la historia de la tecnología, dudaba entre ubicar la tecnología en la infraestructura material o en la superestructura ideal: la admiraba por ser un insumo de la industria, no por su rico contenido intelectual y artístico. Tampoco su admirado Hegel, ni siquiera Kant, se interesaron por la tecnología, quizá porque evocaba el trabajo manual propio del esclavo. Solamente la franja radical de la Ilustración francesa exaltó la tecnología hasta el punto de asignarle un lugar privilegiado en la Encyclopédie dirigida por Diderot e inicialmente también por d’Alembert, a la que Holbach dio su impronta progresista sobre todos los temas de religión y política.
En la compra en una tienda online es la batalla de la ultima milla la que está determinando en los últimos tiempos el prestigio, la imagen y la confianza del consumidor hacia las marcas.
En el proceso de compra de un producto a través de su tienda online, plataforma e-commerce o desde un marketplace, la batalla de la ultima milla está determinando en los últimos tiempos el prestigio, la imagen y la confianza del consumidor hacia las marcas. La última milla es el eslabón final del proceso de entrega de mercancía al cliente final, y el efecto Amazon ha cambiado las reglas de este juego, obligando a los retailers a adaptar sus procesos de logística en tiempo récord para acortar los tiempos en la recepción de la compra en la casa de los consumidores.
Este filósofo, crítico con la tecnología, aborda las consecuencias sociales de la transformación digital y apela a los valores humanos para mejorar todos los avances técnicos
La vida filosófica de Andoni Alonso (Vitoria, 1966) comenzó con su admiración por Ludwig Wittgenstein y ha derivado en sus pensamientos críticos hacia la tecnología. Como explica, criticarla no implica nada negativo, sino comprender cómo funciona, cómo se relaciona con el entorno laboral y económico. “He visto que, durante los últimos 20 años, han irrumpido elementos que no habíamos previsto y no me gustan. Son absolutamente negros”, comenta durante la entrevista. Pese a gozar del título de filósofo, prefiere huir de este término tan serio. Para él, sería mejor hablar de pensadores que buscan las raíces de los problemas.
¿El ser humano puede asimilar la velocidad a la que se producen los cambios tecnológicos?
El ritmo al que funcionamos es trepidante. No creo que haya capacidad humana para asimilar las innovaciones. Es imposible tener una idea global. Siempre estamos en lo último. ¿Cuántas veces hemos escuchado la expresión ‘última generación’ para todo? Pero, en realidad, no existe. Es un aparente cambio constante sin finalidad. No sacamos ningún rendimiento ni comprensión. Todo es provisional. Siempre nos hallamos en el parche que arregla lo anterior, como si fuera un parche constante.
Me parece escandaloso que hablemos de economía colaborativa. Es un poco como de juerga. Por colaborativa imaginamos que los ciudadanos pagan impuestos y el primer cebo de compañías como Uber o Cabify es justo lo contrario, no pagarlos.La tecnología es solo una forma de llevar a cabo este programa económico, que ya existía previamente. Si Rockefeller hubiera visto estas nuevas plataformas, habría encontrado su sueño húmedo.
Collboni acusa a Colau de echar de BCN a los jóvenes por su política de vivienda
El socialista afirma que la alcaldesa paró promociones por «prejuicios ideológicos». Califica de «cortina de humo» su visita al Congreso, donde no fue recibida por el PSOE (ni nadie)
Toni Sust,
Anuncios de una inmobiliaria en la calle de Sants, en Barcelona. / FERRAN NADEU
El presidente del grupo del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, ha acusado este viernes a la alcaldesa, Ada Colau, de «condenar a una generación de jóvenes de clase media y trabajadora» a irse de la ciudad por las políticas de vivienda del actual gobierno municipal. Collboni ha hecho un diagnóstico alarmante sobre la gestión de Colau en este apartado y la ha acusado de haber parado promociones que ya estaban previstas, por ejemplo en Glòries y en Vallcarca, por «prejuicios ideológicos».
El PSC sostiene que en el actual mandato sólo se habrán acabado 720 pisos, de los que más de 250 ya estaban previstos antes de que Colau llegara a la alcaldía. «El único legado que dejará la alcaldesa es el de construcciones con contáiners», ha asegurado Collboni en alusión a las casas prefabricadas con uso social para 250 personas que el consistorio construirá este año, de las que ha dicho: «Será lo único que Colau habrá iniciado y terminado y son construcciones que pasados cinco años tienen que retirase».
Toda actividad es susceptible de ser gravada con un impuesto. Y eso lo saben bien las comunidades autónomas que, en los últimos años, han recurrido a la aprobación de tributos propios para sanear sus maltrechas cuentas. Una comunidad puede gravar cualquier actividad, siempre y cuando no exista una regulación estatal o un tributo local que ya lo haga. Ello ha incentivado el ingenio de las autonomías.