La Deslocalización de la Industria en Catalunya

 

Reaparece el fantasma de la desindustrialización

Locución del artículo:

El goteo de cierres industriales en Catalunya no para y pone en riesgo de ERE a cada vez más trabajadores. Nobel Plastiques Iberica, Acciona, Continental y Saint-Gobain son sólo algunos casos.

El goteo de anuncios de cierres industriales en Catalunya no para. El fantasma de la desindustrialización plana sobre el territorio y pone en alerta a trabajadores, sindicatos y administraciones. “No se trata de una mera ola de cierres industriales. Es una situación compleja que lleva consigo la destrucción del propio tejido industrial de Catalunya”, apunta contundente Nardi Fuertes, secretario de Acción Sindical de la Federación de Industria, Construcción y Agro de la Unión General de Trabajadores (UGT-FICA). Los casos de Nobel Plastiques Iberica, Continental y Saint-Gobain son solo algunos ejemplos, además del terremoto provocado por la marcha de Nissan, que afecta también a miles de trabajadores de subcontratas como Acciona. Pequeñas empresas y talleres tampoco pasan un buen momento. “El año pasado, sin covid-19, se destruyeron casi 20.000 puestos de trabajo en el sector. Los números en 2020 pueden ser escalofriantes”, advierte el sindicalista.

Fuertes señala que la administración debería “tomar nota” y actuar porque la oleada de cierres que vive Catalunya “no es coincidencia, sino un problema estructural”. Pese a los acuerdos a que han llegado los trabajadores de Continental o Nissan, satisfactorios a nivel de condiciones, Fuertes llama a no perder de vista que “no es un triunfo” si se acaba destruyendo ocupación. “No nos interesan buenas indemnizaciones, sino puestos de trabajo”, señala. Fuertes llama a la administración a elaborar un plan industrial que ahora “o no tiene o no es potente” para revertir la situación actual.

“Queremos seguir trabajando porque la empresa tiene salida”

“Fue un varapalo”. Así describen fuentes del comité de empresa de Nobel Plastiques Ibérica como recibieron el anuncio de que la planta ubicada en Sant Joan Despí (Baix Llobregat) cerrará. Y más teniendo en cuenta que en julio el nivel de producción estaba subiendo y se planteaban contratar a 20 operarios más. “La empresa tiene viabilidad, pero la quieren deslocalizar a países donde la mano de obra es más barata“, apunta rotundamente Igor Montesinos, delegado de la Confederación General del Trabajo (CGT) y miembro del comité.

La planta, que se dedica a la fabricación de tubos de fluidos de combustible, es propiedad de un grupo turco, Orhan Holding, que también tiene fábricas en Eslovaquia, Rumania, México y Marruecos, además de en su país de origen. Montesinos pone en valor que en años anteriores habían ido más flojos de producción por dedicarse más al diésel, pero se “reinventaron” y ahora estaban trabajando en más de 60 prototipos para vehículos híbridos. “Esto nos daba viabilidad para varios años”, afirma.

La plantilla de 180 personas afronta “entre el miedo y el enfado” el futuro que les depara. De momento, Orhan Holding les ha hecho una primera oferta sobre las condiciones del ERE, que se han negado a valorar porque “son una vergüenza”.

Montesinos apunta a las otras empresas que se encuentran en una situación similar y remarca que “el problema es que la industria en Catalunya tiene un problema muy gordo”. “Las empresas deslocalizan las fábricas y no hay ninguna lucha que lo pare”, lamenta.

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De momento, la plantilla está desde el martes en huelga indefinida. Si ellos no fabrican, sus clientes tendrán que parar máquinas también. Se trata de marcas como Renault, Peugeot o Citroën. “Están nerviosos porque si no entregamos, ellos también tendrán que parar. Este es el motivo de la huelga, el único derecho que tenemos y que podemos utilizar para presionar al grupo”. Montesinos lamenta que la ley permita que una empresa se vaya a pesar de tener beneficios, y reitera que su demanda es que retiren el ERE y puedan volver al trabajo. “Es una petición máxima, seguir trabajando, porque la empresa tiene salida”, concluye.

Sigue la batalla contra la ola expansiva de Nissan 

El cierre de Nissan afectará hasta 25.000 trabajadores indirectos.

Los empleados de Acciona siguen batallando contra la ola expansiva del cierre de Nissan. Los más de 500 trabajadores de la subcontrata afrontan un ERE desde el pasado 10 de agosto, cuando la empresa rompió el contrato con la automovilística después de que ésta confirmara que cesará la actividad en diciembre de 2021. Desde entonces ya no pueden ir a trabajar a las plantas. El cierre de Nissan supone un impacto para el PIB catalán de entre el 2,6% y el 3%, según la Pimec, y afecta a más de 3.000 trabajadores directos y hasta 25.000 indirectos, según los sindicatos.

Javier Trenado, miembro del comité de empresa de Acciona y portavoz de la coordinadora de subcontratas de Nissan, lamenta que las negociaciones con la empresa “no han avanzado nada“. La principal demanda de la plantilla es que la empresa retire el ERE y puedan seguir trabajando con Nissan hasta que cierre, dentro de más de un año. Si Acciona lo acepta, entrarían a negociar las condiciones del ERE para más adelante. Piden que sean iguales a las del acuerdo de los propios trabajadores de Nissan, y que también puedan formar parte del plan de reindustrialización.

De momento, a pesar de todo, la empresa sigue sin mover ficha. El plazo de las negociaciones finaliza el próximo 24 de septiembre. “Para este ERE no hay causa, por eso pedimos que lo retiren. A partir de aquí, y sabiendo que la fábrica [de Nissan] tiene fecha de cierre, podemos sentarnos y hablar de todo”, aclara Trenado. Afrontan con incertidumbre las próximas reuniones, y desconocen las intenciones de la empresa. “No se ha abierto ninguna negociación. Ellos están en su postura y nosotros la rechazamos de lleno”, concluye.

Más de 700 personas afectadas por el ERE de Continental

Continental, empresa dedicada a la fabricación de componentes para vehículos, como neumáticos o sistemas de freno, ya ha cerrado acuerdo con la plantilla para hacer un ERE a los más de 700 trabajadores de la planta de Rubí (Vallès Occidental). Aunque las condiciones son “buenas”, a nivel de indemnizaciones y prejubilaciones, el secretario general de Comisiones Obreras (CCOO) de Industria del Vallès, Josep Rueda, recuerda que “un acuerdo nunca es positivo” cuando se trata de la “rúbrica” del cierre de una planta con más de 20 años de historia en la comarca.

Continental es la segunda empresa en número de trabajadores de Rubí, donde está “fuertemente arraigada”.

Continental es la segunda empresa en número de trabajadores de la ciudad y está “fuertemente arraigada” en Rubí, apunta el concejal de Servicios a la Empresa, Rafael Güeto. El Ayuntamiento tiene la esperanza, sin embargo, que el impacto se mitigue a través de una reindustrialización de la planta, todavía en estudio. En un inicio, la dirección se comprometió a liderar la búsqueda de una nueva empresa que asumiera la fábrica, pero el sindicalista Josep Rueda lamenta que notaron cierto desinterés y hasta sacaron un comunicado informando que desistían de la tarea. Tras la presión sindical y del municipio, sin embargo, la empresa retrocedió. “Dicen que están trabajando en ello pero no vemos avances y estamos preocupados porque no va al ritmo que debería”, remarca.

El concejal Rafael Güeto apunta a que el cierre de la planta “es evidente que no es un hecho aislado”, ya que se enmarca en un “momento complicado” para el sector industrial y, especialmente, de la automoción. La comarca ha sufrido la marcha de Nissan y también afronta otros cierres. Güeto pone de manifiesto que la administración debe acompañar a los trabajadores en estas situaciones de crisis, pero, más allá de eso, también anticiparse para evitar que se llegue a este punto: “Hay que trabajar para tener un territorio competitivo para la industria y apostar por la innovación y la formación de los trabajadores”.

Saint-Gobain: salta la alarma en el Penedès

El cierre de Saint-Gobain y Robert Bosch dejaría en la calle a más de 400 personas.

La situación en el Penedès también es difícil: las plantas de Saint-Gobain, en l’Arboç (Baix Penedès), y Robert Bosch, en Castellet i la Gornal (Alt Penedès), han anunciado sus respectivos cierres y esto dejaría en la calle a más de 400 personas. “Están destrozando el territorio. En las comarcas del Alt y Baix Penedès están mandando a la industria al garete y esto afecta a muchas familias”, afirma el presidente del comité de empresa de Saint-Gobain, José Alberto García.

El sindicalista critica que después de que la empresa pusiera el ERE sobre la mesa, las negociaciones están “rotas” y marcadas por un clima de desconfianza. La dirección quiere cerrar uno de los hornos de la planta, la división Glass, que se dedica principalmente a la fabricación de cristales para automóviles y al que le quedarían tan sólo un par de años de vida útil. “Es un tema organizativo, no hay causas económicas ni productivas. Es una deslocalización“, resume García.

Óscar Murciano, secretario de Acción Sindical de la CGT, alerta del impacto que este cierre tendrá en la comarca con la mayor tasa de paro de Catalunya. “El ecosistema económico del Baix Penedès es muy sensible y este cierre puede tener un efecto catastrófico”, señala. El sindicalista afirma que “hay un problema de desindustrialización” y se necesitan políticas firmes o se perderá “una parte de la economía potente y puestos de trabajo con garantías”.

La plantilla de Saint-Gobain está movilizándose sin descanso para tratar de revertir la situación. Con protestas y el bloqueo de los almacenes de la compañía en Bellvei, que amenaza con parar el suministro a automovilísticas como Ford, Opel o Mercedes en todo el Estado, quieren hacer sentir su demanda: “A este horno todavía le queda vida”, señala García.

Los trabajadores quieren que la dirección retire el ERE y puedan hablar sobre formas de reconstruir el horno para alargar su vida útil hasta 25 años más. De momento, el conseller de Empresa i Coneixement, Ramon Tremosa, ha informado de que el Gobierno, junto con el Estado, pondrá fondos para alargar la actividad del horno un año más. El objetivo del Govern es “ganar unos meses” en los que la coyuntura económica puede mejorar, y también, según el conseller, este tiempo debería permitir gestionar los fondos públicos procedentes de la Unión Europea “para reindustrializar el país”.

Lleguir l’article a Público

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