¿Como será la Resiliencia de Sistema Sanitario Español?

Publicado:18 de marzo de2020DOI:

España, con más de 11 000 casos y 491 muertes a 17 de marzo de 2020, tiene una de las mayores cargas de enfermedad coronavirus 2019 (COVID-19) en todo el mundo. En respuesta, su gobierno utilizó un real decreto (463/2020) de declarar una emergencia nacional de 15 días, a partir del 15 de marzo.

Aunque el sistema sanitario español ha afrontado bien durante las 6 semanas desde que se diagnosticó su primer caso, se probará severamente en las próximas semanas, ya que ya existe una transmisión comunitaria generalizada en las regiones más afectadas, Madrid, el País Vasco y Cataluña. El número de nuevos casos en el país está aumentando en más de 1000 cada día. Una crisis como esta ejerce presión sobre todos los bloques de construcción de un sistema de salud, cada uno de los cuales consideramos a su vez. 

En un país en el que la autonomía regional ha sido políticamente importante, el nuevo decreto incluye una medida controvertida para dar al gobierno central nuevos poderes sobre los servicios de salud, el transporte y el Ministerio de Interior y la seguridad policial traspasada, incluyendo asignar funciones policiales a los miembros de las fuerzas armadas. Estas medidas han provocado oposición en Cataluña y el País Vasco, que cuentan con fuerzas policiales propias que ahora estarán bajo control nacional. Sin embargo, la imposición de restricciones a la circulación de personas para permitir únicamente lo necesario para ponerse a trabajar o comprar alimentos y medicamentos, así como el cierre de fronteras, al menos hasta ahora, con un desacuerdo limitado entre las partes principales sobre las medidas adoptadas.

El segundo bloque de construcción es la financiación. Antes del decreto, el gobierno central adoptó una serie de medidas financieras para apoyar el sistema de salud y proteger a las empresas. Ha asignado 2800 millones de euros a todas las regiones para servicios de salud y ha creado un nuevo fondo con 1000 millones de euros para intervenciones sanitarias prioritarias. Sin embargo, estas cantidades deben verse en un contexto de casi una década de austeridad de la que el sistema de salud aún no se ha recuperado.

En tercer lugar, en la prestación de servicios, el Ministerio de Salud nacional ha elaborado un conjunto de protocolos clínicos, publicados en su sitio web. Consejos adicionales son publicados por ciertas regiones y actualizados, en algunos casos, sobre una base diaria.

Los centros de salud de las regiones más afectadas están teniendo dificultades, con una capacidad de cuidados intensivos inadecuada y un número insuficiente de ventiladores en particular. Cataluña y Madrid  , han cancelado la cirugía que no es de emergencia y se han dejado libres las camas siempre fuera posible. Las líneas telefónicas de ayuda COVID-19 tienen retrasos prolongados o simplemente se han caído en algunas regiones. El nuevo decreto permite a las regiones hacerse cargo de la gestión de los servicios de salud privados, mientras que las instalaciones militares se utilizarán con fines de salud pública.

El cuarto bloque son los medicamentos y el equipo. Hasta ahora no se han registrado graves carencias, pero los suministros de equipos de protección personal en los centros de salud han sido una preocupación en todas las regiones que han llevado a la reutilización, a pesar de los riesgos conocidos. Hay una escasez particular de mascarillas causada por el de pánico general internacional. Estas carencias han fomentado la lucha, con laboratorios privados, por ejemplo, cobrando cantidades exorbitantes para las pruebas.

En respuesta, el gobierno central ha centralizado las compras e introducido controles de precios de los medicamentos obligando a las empresas productoras de equipos pertinentes a informar al gobierno central de sus existencias en un plazo de 48 h.

El quinto bloque comprende a los trabajadores sanitarios. Muchos informes sugieren que extienden sus horarios hasta el punto de agotamiento. Esta situación refleja en parte la escasez de personal existente, de nuevo después de años de austeridad con los bajos salarios resultantes. Antes del decreto, se sugirieron medidas irregulares e insuficientes, como cancelar las vacaciones o traer de vuelta al servicio de salud a enfermeras y médicos jubilados. Los problemas se ven exacerbados por la cuarentena de un número creciente de trabajadores de la salud expuestos a pacientes infectados.

El nuevo decreto permite contratar graduados sin especialización, estudiantes médicos y de enfermería de último año, y la ampliación de los contratos de residentes médicos.

Se considera ampliamente que el bloque final, la información, ha sido proporcionado por las autoridades a todos los niveles de manera oportuna a través de las redes tradicionales y sociales. Los medios de comunicación españoles han actuado en gran medida de manera responsable, difundiendo información precisa y desacreditando noticias falsas que circulan en las redes sociales. Estos acontecimientos han coincidido con el cambio de actitud entre la población española. Inicialmente, la enfermedad atrajo poca atención, pero esta calma pronto dio paso al pánico y el acaparamiento de suministros clave una vez que los casos comenzaron a aumentar. Sin embargo, se han visto muchas manifestaciones de solidaridad, como el apoyo a los profesionales de la salud, los más vulnerables y el distanciamiento social voluntario, incluido un mayor trabajo desde el hogar con teletrabajo.
Ya se pueden extraer al menos cinco lecciones importantes de la experiencia española. En primer lugar, se necesitan recursos financieros adicionales para apoyar los sistemas de salud regionales, cada uno con diferentes recursos iniciales y desafíos actuales. En segundo lugar, la infrainversión a largo plazo en los servicios de salud, como se ha visto en muchos países después de la crisis financiera de 2008, perjudica su resiliencia al agotar su capacidad para responder a los aumentos necesarios para la atención de la salud con suficientes profesionales de la salud, camas de unidades de cuidados intensivos, equipos de protección, kits de pruebas de diagnóstico y respiradores mecánicos. En tercer lugar, aunque los residentes españoles parecen haber respondido responsablemente hasta ahora, será importante aprovechar las pruebas de las ciencias del comportamiento para garantizar que esta conducta continúe durante lo que podrían ser muchos meses. En cuarto lugar, aunque la coordinación entre los gobiernos nacional y regional ha sido en general buena, será necesario trabajar para garantizar que esto continúe en los próximos meses, con el entendimiento de que no se debe permitir que los políticos exploten la situación con fines políticos. Por último, una vez que la pandemia haya terminado, España tendrá que hacer frente a la década de infrainversión en su sector sanitario, anteriormente fuerte, que la ha dejado luchando en este momento de crisis.

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