Combinamos cuatro cosas o la humildad de ADN

El diseño de la manipulación del pensamiento de la sociedad

Bioética

El peligro de vivir en una sociedad digital diseñada para manipular

Las promesas de la biotecnología, la neurociencia o la inteligencia artificial requieren inculcar hábitos morales a los responsables de cada avance para asegurar un futuro más justo e inclusivo

La búsqueda constante de una sociedad en la que los algoritmos cada vez pesan más o en el que existan seres humanos mejorados plantea reflexiones morales que en muchas ocasiones llegan con retraso. Resulta fundamental tener claros los límites antes de que la ciencia haga posible ciertos avances

Elena Postigo, profesora de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, advierte de estos peligros: “Los avances en biotecnología y neurociencia nos acercan cada vez más a esa idea de transhumanos con capacidades aumentadas, pero los planes de estudio no enseñan hábitos morales para que los científicos desarrollen una conciencia crítica sobre sus quehaceres”. La profesora intervino recientemente en un debate sobre tecnoética organizado por la Fundación Telefónica. Continuar leyendo «El diseño de la manipulación del pensamiento de la sociedad»

La insoportable levedad del ser o no ser

 

El futuro se ha acabado: si crees que tienes casa o trabajo, te equivocas

Nadie sabe dónde estará mañana, si cambiará de empleo o tendrá que mudarse. Esto ha generado una sociedad en la que el largo plazo ha desaparecido y el pasado no tiene valor
Foto: Una vida en paréntesis. (iStock)
Una vida en paréntesis. (iStock)

De unos meses a esta parte, me he convertido en un inopinado experto en despedidas. Amigos que se mudan, compañeros que se marchan (o los marchan), siempre hay motivos para montar un funeral a la irlandesa y brindar por la fugacidad de las cosas y rezar por que la ruleta del destino gire a nuestro favor. Me recuerda a 2008, cuando muchos hacían la maleta para probar suerte donde fuese, así que estoy curtido. Saber que no voy a volver a pisar un apartamento en el que he pasado noches inolvidables o que no voy a volver a trabajar con alguien a quien aprecio me resulta casi indiferente. Es un signo de madurez, me gusta pensar, más que de protección ante el vértigo que da la rapidez con la que cambian las cosas. Continuar leyendo «La insoportable levedad del ser o no ser»

Redes Sociales Vecinales

Pronto tus vecinos querrán conocerte mejor y la culpa será de un tipo de Silicon Valley

Nextdoor y las redes sociales privadas de barrio aspiran a conquistar los vecindarios de España
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Nirav Tolia, presidente ejecutivo y cofundador de la app Nextdoor, fotografiado en Madrid.
Nirav Tolia, presidente ejecutivo y cofundador de la app Nextdoor, fotografiado en Madrid. CARLOS ROSILLO

Hay plataformas y redes sociales para los amigos, para que cuentes tus opiniones, para ver vídeos, para colgar fotos molonas, para encontrar trabajo, por si eres adolescente, para chatear, para ligar, por si quieres charlar desde el anonimato, para ver fotos por temas, para vender y para comprar. Y todas estas son solo algunas de las más grandes: Facebook, Twitter, Youtube, Instagram, Linkedin, Snapchat, Whatsapp, Tinder, Reddit, Pinterest, Amazon o Wallapop. Continuar leyendo «Redes Sociales Vecinales»

¿El Contrato Social está roto?

Necesitamos un nuevo contrato social

El pacto socioeconómico alcanzado tras la II Guerra Mundial en Occidente se ha roto. La democracia depende de su refundación
Necesitamos un nuevo contrato social
Nicolás Aznárez

Al menos cuatro grandes transformaciones desarrolladas en las últimas décadas han alterado profundamente el contrato social que rubricaron implícitamente las fuerzas de la izquierda (socialdemócratas) y de la derecha (democristianos) tras la II Guerra Mundial, que formalizó las reglas del juego para la convivencia pacífica durante más de medio siglo. Se trata de la revolución tecnológica, que ha hecho circular al mundo de lo analógico a lo digital; la revolución demográfica, que convirtió a Europa, cuna de ese contrato social, en un espacio compartido de gente envejecida después de haber sido un continente joven; la globalización, que ha llegado a ser el marco de referencia de nuestra época desplazando al Estado-nación; y la revolución conservadora, hegemónica desde la década de los años ochenta del siglo pasado y que ha predicado las virtudes del individualismo y de que cada palo aguante su vela, olvidando los principios mínimos de solidaridad social. El conjunto de estas revoluciones —la tecnológica, la demográfica, la globalizadora y la política— ha dado lugar a una especie de refundación de lo que el gran pensador vienés Karl Polanyi denominó a mitad de los años cuarenta “la gran transformación”. Continuar leyendo «¿El Contrato Social está roto?»

Un nuevo Eje Autoritario Global requiere un Frente Progresista Internacional

eldiario.es

OPINIÓN | El futuro de la izquierda internacional

La ciudades se pueden deprimir, hasta con un mandato… y los mismo en una comunidad autónoma

Bastan tres generaciones para que se depriman incluso las ciudades más prósperas

Igual que una insoportable familia instaladas en el quiero y no puedo, una ciudad ensimismada ve por todas partes enemigos a los que acusar

Bastan tres generaciones para que se depriman incluso las ciudades más prósperas
ciudades big data (Getty)

Muchas familias son tanto o más antiguas que las ciudades -léase callejeros- en las que moran. La suerte compartida entre ambas suele ser tan cambiante como caprichosa. De la misma manera que hay familias que deben su fortuna a negocios no siempre confesables adquiridas en las colonias de ultramar o de algún industrial local tan piadoso con implacable, no son pocas las poblaciones cuyo aspecto y carácter serían inexplicables sin el influjo de capitales de sus hijos predilectos, es decir, de los que volvieron a casa forrados o que se enriquecieron a base de convertir a sus paisanos en esclavos industriales. Continuar leyendo «La ciudades se pueden deprimir, hasta con un mandato… y los mismo en una comunidad autónoma»

¿De verdad somos una sociedad precaria económica y laboralmente?

Cómo se normalizó la precariedad (y qué hizo España al respecto)

Un nuevo estudio analiza la paradoja implícita en algunas de las políticas sociales que han intentado combatir el auge del trabajo mal pagado, y que pueden empeorar la situación
Foto: Como circular sobre suelo resbaladizo. (iStock)
Como circular sobre suelo resbaladizo. (iStock) 
El empleo no es lo que era. Los cambios tecnológicos, la globalización y la aparición de nuevas formas de relación laboral han dado lugar a una nueva precariedad que, poco a poco, amenaza con convertirse en una nueva norma. Como tal, requiere una respuesta por parte de las autoridades, que han seguido la máxima de “si no puedes contra el enemigo, únete a él”. Como recuerda una investigación publicada en el último número de ‘Work, Employment and Society’, la forma en que los países europeos están adaptándose a esta nueva situación está dando lugar a “contradicciones y tensiones”. Si antes la precariedad (sueldos bajos, contratos temporales, empleos a tiempo parcial) era una situación excepcional que había que erradicar, ahora pasan a convertirse en una realidad para millones de trabajadores.

La izquierda europea … ¿no puede hacer nada?…¡Piketty a la carga!

Los ricos son cada vez más ricos y la élite de izquierda no va a hacer nada: Piketty vuelve

El nuevo trabajo del economista francés es un documento en desarrollo en el que muestra cómo la política durante los últimos años se ha convertido en una mera guerra de élites
Foto: El economista, durante una rueda de prensa celebrada en marzo de 2017. (Reuters/Christian Hartmann)
El economista, durante una rueda de prensa celebrada en marzo de 2017. (Reuters/Christian Hartmann) 

Hace algo menos de un lustro, el economista francés Thomas Piketty irrumpió en el panorama académico global con una tesis particularmente atractiva en plena crisis económica: la tasa de retorno sobre el capital supera el crecimiento económico, es decir, los propietarios del capital se enriquecen con más velocidad que el resto de la población, lo que ha provocado que la desigualdad vuelva a niveles del siglo XIX. Su último trabajo, aún en desarrollo, amplía dicha hipótesis para intentar explicar el auge del populismo a partir de una gran incógnita: por qué el aumento de la desigualdad económica no ha dado a luz partidos políticos que promuevan medidas de redistribución.

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