¡Europa Federal Ahora!:
Para que Europa logre proyectar una voz independiente en el convulso escenario global, primero debe realizar un ejercicio de introspección jurídica y política: debe encontrarse a sí misma. Durante décadas, nos hemos refugiado en la cómoda etiqueta de lo sui generis para describir la naturaleza de la Unión Europea. Sin embargo, esta «especialidad» no debe ser una excusa para la ambigüedad, sino la piedra angular de un destino federal irrenunciable.
Debemos rechazar tajantemente la visión reduccionista que pretende ver en la Unión una mera oficina de gestión diplomática o un club de estados soberanos. Como expertos, debemos reivindicar que la autonomía del derecho de la Unión posee la estructura de un Jano bifronte: una cara interna, que se impone a los Estados miembros transformando su soberanía, y una cara externa, que mira al derecho internacional para emanciparse de sus categorías clásicas. Europa no es solo una organización internacional; es una entidad con un «aflato» constitucional propio que exige una soberanía real y autónoma.

